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Aviaco y 'Charly', dos problemas enraizados

La nueva dirección del Grupo Iberia ha implantado una nueva cultura comercial. Ha

llegado a un acuerdo de franquicia con la regional Air Nostrum e intenta otro con Air Europa, su principal competidor en el mercado doméstico.

También ha unificado las operaciones de Iberia y Aviaco y ha firmado el convenio de tierra de Iberia, pero sigue peleando con dos problemas enraizados: el SEPLA (sindicato de pilotos) y las relaciones con Aviaco.

Tras más de un año de infructuosas negociaciones con los trabajadores de su filial, los gestores han presentado un expediente de rescisión de contrato para 412 trabajadores, con el fin de contener los costes. La alternativa a la reducción de empleo es un plan industrial que ponga a Aviaco en condiciones de competitividad, y eso pasa, según Irala y Mullor, por que los trabajadores acepten cuando menos el mismo recorte salarial que Iberia pactó en 1994. El conflicto está abierto.

También lo está el que se refiere al SEPLA. La huelga de celo encubierta que los pilotos han llevado a cabo la pasada semana deja patente la tensión que este colectivo mantiene con la dirección. En determinados momentos, como ante un convenio, los pilotos dejan ver su fuerza aplicando el plan Charly (trabajo a reglamento). Y esta semana ha sido una ocasión más.

La justificación oficial que el SEPLA ha dado para llevar el caos por sorpresa a los aeropuertos ha sido el incumplimiento de unas ampliaciones de capital comprometidas en el plan de viabilidad de 1994 y no cubiertas. Pero lo que ha levantado ampollas es el alquiler a Air Europa de 11 aviones con tripulación.

Los pilotos -dicen en la compañía- piden demasiadas garantías de futuro en un negocio cuyo futuro, por cambiante, está por dilucidar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998