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La debilidad de Hashimoto amenaza la estabilidad del Gobierno japonés

El primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, está cada vez más solo ante el Parlamento nipón. Tras la dimisión forzosa el pasado martes del ministro de Finanzas, Hiroshi Mitsuzuka, el Gobierno parece demasiado débil para acometer las reformas que necesita Japón. Pese a que el Partido Liberal Democrático (PLD), que preside Hashimoto, cuenta con mayoría en la Cámara de Diputados (la más poderosa de la Dieta), esta formación aparece una vez más dividida en varias facciones que amenazan la estabilidad del propio Gobierno.

En el discurso de apertura de sesiones Hashirnoto pidió a todos los grupos parlamentarios que participen en la aprobación de medidas que revitalicen la economía. Su mensaje de consenso y conciliación trataba de devolver también a las instituciones financieras e inversores privados parte de la confianza que perdieron en noviembre con la quiebra de Sanyo Securities, Yamaichi Securities y el décimo banco comercial japonés, Hokkaido Takushoku.

Pese a que el primer ministro buscaba el consenso político, su plan falló. El lunes ocho formaciones de la oposición, con el Partido Democrático de Naoto Kan a la cabeza, pidieron a Hashimoto la destitución fulminante del ministro de Finanzas, Hiroshi Mitsuzuka, a cambio de no boicotear la sesión parlamentaria del día siguiente que en la Cámara de Diputados debía aprobar un presupuesto adicional para 1997 (el año, fiscal acabará el 31 de marzo), el Presupuesto General de 1998, y un cúmulo de medidas económicas para reactivar la economía.

Hashimoto pagó el precio solicitado por la oposición y aceptó la destitución. Mitsuzuka, que estaba en el cargo desde noviembre de 1996, estaba decidido a controlar a toda costa el déficit público (del 6%). Su radical oposición al empleo de fondos públicos para sanear el sistema bancario le creó enemigos tanto en el PLD como en la oposición.

Casos de corrupción

La destitución de Mitsuzuka se logró gracias, en parte, a la aparición de casos de corrupción de altos cargos del Ministerio de Finanzas. Dos funcionarios están detenidos bajo acusación de haber filtrado información confidencial sobre la fecha en que se realizarían inspecciones a varios bancos privados (entre ellos Asahi, Dai-Ichi Kangyo y Sanwa) a cambio de créditos y favores personales.Hashimoto, en un intento más de dar estabilidad a su frágil posición, anunció ayer el nombramiento de Hikaru Matsunaga, como nuevo responsable de la cartera de Finanzas. Matsunaga, de 69 años, dirigía el Comité de Presupuestos de la Cámara de Diputados y ha estado al frente de los Ministerios de Educación y del de Comercio Internacional e Industria. Pese a su anterior experiencia el nombramiento está lejos de ser el revulsivo necesario para Hashimoto.

Matsunaga, que hasta 1969 ejerció como fiscal, tiene como retos más importantes, remodelar el sistema financiero japonés y estimular la demanda interna. La liberalización financiera que debe poner en práctica a partir de abril es una pesadilla para importantes bancos por la cantidad de créditos incobrables acumulados desde finales de los ochenta. Según datos del Ministerio de Finanzas, la suma asciende a 76,7 billones de yenes (unos 90,4 billones de pesetas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de enero de 1998