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González descarta ser candidato del PSOE y dice que Almunia es "lo mejor" frente a Aznar

Se acabaron las especulaciones. Felipe González, máximo líder del PSOE durante 23 años y presidente del Gobierno durante casi 14, entronizó ayer a Joaquín Almunia como su sucesor. Almunia ya lo es en la vida del partido, por su cargo de secretario general desde junio del 97, pero ahora González desea que le sustituya como candidato a la presidencia del Gobierno. De una vez por todas ha querido cortar en seco a los dirigentes de su partido que iniciaban movimientos para presionarle con el fin de que encabezara de nuevo la lista del PSOE. "Hay cero posibilidades de que yo sea candidato. Me preguntan si voy a serlo, y digo: no. Clarísimo. Duda despejada. Joaquín Almunia es mi candidato, reúne todas las condiciones, y además tiene la mirada limpia. Es lo más oportuno, lo más serio y lo mejor en este esfuerzo de renovación", dijo con vehemencia.

Muy pocas personas sabían que Felipe González había decidido aprovechar su presencia en el Congreso de los Diputados, en un acto de homenaje organizado por su grupo parlamentario a Pilar Miró, para cortar en seco los movimientos tendentes a ponerle de nuevo en el disparadero de ser candidato electoral. El ex dirigente socialista decidió de una vez por todas autoexcluirse, dejó claro que no va a ser el candidato electoral y señaló con su dedo a Joaquín Almunia. En la práctica, lo que González hizo ayer en el Congreso fue entronizar a Almunia como su sucesor.Ahora se recuerda que cuando en junio pasado sorprendió a todos no presentándose a la reelección en la secretaría general, también quedó claro, aunque de forma mucho más sibilina, que su candidato era Almunia. Esta situación no producirá controversia o violencia en las voluntades de la organización socialista, ya que la mayoría apoya al candidato avalado por González.

"La posibilidad de que yo sea candidato es cero, ninguna. Me gustaría dejarlo claro y que se despejara toda incertidumbre en lo que a mí respecta", dijo. "Yo tengo un candidato, y cuando sean las elecciones primarias en mi partido lo apoyaré a fondo, porque es la persona que puede dirigir el partido, que puede hacer un buen Gobierno y que puede ganar. Ese es Joaquín Almunia".

Por si no quedara claro, González reiteró hasta tres veces los mismos argumentos con distintas palabras, en un afán evidente de aparecer sincero, convencido y sin dudas. "Joaquín reúne para mí todas las condiciones: tiene una, gran experiencia política, es muy sólido desde todos los puntos de vista, conoce muy bien la realidad y, además, tiene la mirada limpia".

Según iba deslizándose en elogios hacia Almunia, el anterior secretario general del PSOE se vio en la necesidad de defender el procedimiento de elecciones primarias para elegir candidatos, ya que así lo ha aprobado la ejecutiva de su partido. No fuera a interpretarse claramente que está designando a una persona saltándose las normas internas. "Si la dirección del partido ha decidido que haya primarias, me parece bien; por tanto, yo no estoy pronunciándome respecto del procedimiento, sino sobre algo que me afecta personalmente, por lo que digo que no seré candidato; esto es clarísimo. Por tanto, duda despejada", insistió.

A estas alturas, el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, debe saber que en cierta medida ha provocado que González nombre a Almunia. El político extremeño nada menos que había dado cuatro nombres como posibles candidatos a la presidencia del Gobierno, y además llegó a mostrar su predilección por González. Para Rodríguez Ibarra, el ex presidente del Gobierno ha ganado muchas batallas, en tanto que Almunia es un teniente que acaba de salir de la academia. El político extremeño había citado como posibles candidatos a Joaquín Almunia, José Borrell, Javier Solana y Felipe González. "Que yo recuerde, dos de los que se barajan hemos dicho claramente que no. Javier Solana lo dijo hace 20 días y ahora lo digo yo", señaló González para no dejar resquicio sin tapar.

El afectado, Joaquín Almunia, ha tenido que plegarse a la evidencia de que en su partido resulta imposible no hablar de quien será el candidato electoral. El mismo mandó callar a González el pasado mes de octubre, cuando en plena campaña de las autonómicas gallegas proclamó, al final de un mitin, que él no iba a ser el candidato socialista en las próximas elecciones generales. Del asunto no volvió a hablarse durante cinco o seis semanas, pero en diciembre resurgió con fuerza ante la percepción de muchos dirigentes de que era necesario despejar ya la incógnita de quién es el máximo representante del PSOE ante la sociedad. El portavoz del Senado, Juan José Laborda; la portavoz adjunta en el Congreso, Mercedes Aroz, y los miembros de la ejecutiva Ramón Jáuregui y José Luis Rodríguez Zapatero se adelantaron a pedirlo, según expresaron a este periódico, en el mes de diciembre. Laborda consideró ayer "un acto de lealtad" que González mencione a Almunia. Ahora bien, Laborda proclama que lo hecho por González no supone "un patrocinio, sino que refleja el sentir general". "La opinión de Felipe González no es un dogma de fe y el proceso está abierto con todas las consecuencias", señala Laborda apelando al resultado que den las elecciones primarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de enero de 1998

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