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CARTAS AL DIRECTOR

Algo de miedo

Doy por supuesta la libertad de criterio que debe regir en los artículos de opinión de los colaboradores de EL PAÍS, pero en su columna Más Vicente Verdú ha sobrepasado los límites que tal libertad puede ofrecer en una publicación cuyo talante democrático está fuera de toda duda.No entro en la lógica indignación contra ETA, que comparto plenamente. Ni siquiera entro en afirmaciones tan infortunadase ,como las que su colaborador vierte sobre el papel de la Ertzaintza sobre la folclórica enseña de Euskadi, o sobre las sospechas de connivencia con el terrorismo que supone a poderes y autoridades vascas, aunque dichas afirmaciones bastarían para constatar la falta de equidad que sobre el tema mantiene.

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Donde no puedo evitar manifestar mi absoluto rechazo e indignación es en la propuesta de que como ocurriría en "cualquier país civilizado", el Ejército debería intervenir. Quizá el concepto de "civilización" al que se refiere sea el mismo al que recientemente se ha referido el señor Fungairiño. A lo peor es que se está creando escuela en torno a la necesidad de que el Ejército "proteja" a su sociedad como propone, el articulista.

Si esto es así, desde luego estoy seguro de que EL PAÍS estará en el lugar adecuado, y ahí se fundamentan mis dudas acerca de que el articulista sea un adecuado colaborador. Más bien con soflamas como la comentada tendría un papel más que destacado en un periódico cuyo enfrentamiento con el que usted dirige justifica, entre otras cosas, nuestra fidelidad como lectores de EL PAÍS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de enero de 1998