La vía radical
La primera feria musical del año se abrió con rock de fuerte componente radical, con dos de los grupos que mayor renombre alcanzaron el año pasado en lo que concierne a este beligerante estilo. El honor de levantar el telón corrió a cargo de los madrileños Mamá Ladilla, trío de roqueros capitaneado por todo un personaje: el guitarrista y cantante Juan Abarca. Su disco de debú y su puesta en escena apuestan por una estructura simple y ruidosa, en la que se dan cita influencias varias: Toy Dolls, Siniestro Total o los primeros Enemigos.Los vallecanos Ska-p defendían en directo su condición de grupo revelación del año pasado. Cumplieron de sobra. Son cinco excelentes músicos más otro espigado elemento que grita, baila y se disfraza, que forman una sólida máquina de ska-punk y cuya procedencia viene marcada por lo que en la década pasada se llamó "rock radical ,vasco" y en el que figuraron como portavoces Kortatu y La Polla Records. Ska-p son sus hijos y el parecido es extraordinario. Hay que resaltar al sensacional guitarrista Josemi y al teclista Alberto Kogote. También el cantante Pulpul sabe extraer lo mejor de su laringe, que recuerda a la de Evaristo de La Polla... y tiene además buen fuelle. En las canciones se habló de todo,,y no desde lo más correcto, políticamente hablando: el Opus Dei, el Ejército, la policía, insumisos, okupas, parados, políticos, el sexo y las drogas en uno de sus temas más celebrados: Cannabis.


























































