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SALUD PUBLICA: HÁBITOS DE CONSUMO

Cómo beber en Nochevieja de forma inteligente

La celebración de los festejos navideños suele incluir abusos tan tradicionales e inevitables como las propias fiestas: se descuida la dieta, se aligera el bolsillo, se duerme poco y, generalmente, se bebe en exceso. Identificar la diversión con el consumo de alcohol es un tópico difícil de combatir; sin embargo y más en vísperas de Nochevieja, no está de más recordar una serie de consejos que eviten cruzar la frontera entre tomar una copita para animarse y lamentar accidentes.

Bajo la premisa Copas... las justas, la Asociación de Distribuidores e Industrias de Grandes Marcas de Bebida (Adigram) ha difundido un decálogo navideño encaminado a "fomentar el consumo moderado de bebidas y prevenir posibles abusos". A través de 250.000 postales y carteles distribuidos en cerca de 1.500 locales de toda España (en total hay unos 300.000 puntos de consumo), la campaña pretende enseñar a beber, una lección muy apropiada en fechas tan señaladas como la entrada del año nuevo, cuando divertirse se convierte en una obligación ineludible y se multiplica el recurso del alcohol como estímulo. En diciembre el consumo de bebidas alcohólicas aumenta un 15%, mientras que las ventas se disparan hasta ocupar el 35% del total del año.

Consumo espaciado

Para disfrutar del alcohol, según el decálogo de Adigram, hay que beber de forma lenta y espaciada, teniendo por objetivo disfrutar la noche y divertirse de un modo consciente, no emborracharse. Asimismo, es importante beber de forma inteligente, lo que significa no sobrepasar los propios límites y tener en cuenta factores como el peso, la edad, el estado físico o el sexo. A causa de su diferente metabolismo, las mujeres deben beber menos que los hombres.El principal objetivo es alejar de la bebida navideña a los enfermos, personas en tratamiento médico y mujeres embarazadas, así como recordar que evitar que los menores beban es una responsabilidad de todos.

Otra advertencia importante es no beber en ayunas, el cuerpo asimila mejor el alcohol si se ha comido antes o si se alternan las copas con agua, refrescos o algún bocado (esto no avala la eficacia de trucos caseros para antes de beber, como llenarse el estómago de leche, tomar unas cucharadas de aceite o comerse una lata de bonito).

Una copa de whisky, ingerida con el estómago vacío por un hombre de 70 kilos de peso produce, al cabo de una hora, una concentración próxima a un gramo de alcohol por cada litro de sangre. El tiempo que el organismo tarda en liberarse del alcohol depende del volumen ingerido y del peso del individuo.

Una persona de 70 kilogramos requiere, por término medio, cinco horas y media para eliminar 10 centímetros cúbicos de ginebra y 13 horas para eliminar 30 centímetros cúbicos.

Conviene recordar que el límite permitido por la ley para conducir es de 0,6 gramos de alcohol por litro de sangre.

En el decálogo se afirma que la calidad del alcohol ingerido es más importante que la cantidad, por lo que, además de moderación y evitar mezclas extrañas, se aconseja elegir el producto adecuado y decantarse por locales que oferten marcas conocidas, desconfiando de las barras libres. Es la mejor forma de librarse del temido garrafonazo, que en muchos casos no se descubre hasta la mañana siguiente, pero que puede tener consecuencias graves, incluida la intoxicación etílica.

Por último, y tal vez lo más importante porque se olvida con demasiada frecuencia -advierte el decálogo-, el coche y el alcohol son incompatibles. Como alternativas, se propone evitar desplazamientos innecesarios, acudir a fiestas o cotillones cercanos al domicilio y utilizar el transporte público o un amigo abstemio para regresar felizmente al destino particular, que siguiendo de nuevo la tradición suele pasar por un tonificante chocolate con churros antes de irse a dormir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de diciembre de 1997