Un hombre se suicida tras indicar dónde estaba el cadaver de su hija de 3 años

La policía de Murcia encontró ayer, en un margen de dos horas, los cadáveres de un padre y de su hija de tres años cuya desaparición había denunciado la madre el pasado domingo. El padre falleció al arrojarse desde un piso de la planta décimo primera de un edificio, mientras que la pequeña -sobre cuyo paradero informaba una carta que llevaba el padre en la chaqueta- fue encontrada también muerta en el interior de una furgoneta despeñada en un barranco de 100 metros de profundidad.

El pasado domingo por la mañana la madre de la pequeña Laura R. G., denunció en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía la desaparición de su hija y de su compañero sentimental, cuyas iniciales son José R. B., de 32 años. La desaparición se había producido el sábado por la tarde y había disparado la alarma en la familia.No han trascendido detalles sobre las posibles causas de la muerte de la niña, aunque la policía sospecha que el padre la mató "para que no sufriera a causa de la enfermedad motriz que padecía en un pie", según informaron a Efe fuentes de la investigación judicial.

Como datos significativos, la policía disponía de la matrícula de la furgoneta, modelo Nissan, propiedad del fallecido, y que la pequeña padecía una disfunción en una pierna que la impedía andar con normalidad y la obligaba a realizar ejercicios de rehabilitación. Durante todo el domingo las patrullas policiales dispusieron de la descripción para localizar al padre y a la niña, pero las pesquisas no dieron resultado positivo.

Un hombre muerto

Ayer, las fuerzas de seguridad recibieron una llamada telefónica en la que un vecino comunicaba que un hombre había muerto al caer desde un piso 11 al patio interior del inmueble, vivienda que al parecer pertenecía a un familiar y en la que el fallecido vivió durante algún tiempo. El suceso se había producido en la calle Maestro Javier Paulino Torres. Trasladados al lugar de los hechos comprobaron que el cadáver correspondía a José R. B. En el bolsillo de la chaqueta tenía una carta en la que se decía que su hija estaba muerta en el interior de una furgoneta caída en el fondo de un barranco en la sierra de la Cresta del Gallo, un paraje situado a unos ocho kilómetros de la capital murciana.Tomando la nota del fallecido como referencia, la policía inició él rastreo de la zona hasta que en un lugar conocido como Luna Solar encontró el vehículo, en cuyo interior, efectivamente, hallaron el cadáver de la niña; ésta vestía una chaqueta azul y ocupaba un sillín para niños en el asiento trasero del vehículo. En la guantera se encontró una botella de anís casi vacía. Según testimonio de los vecinos, la niña padecía espina bífida, una grave enfermedad de la cual había sido intervenida en un hospital de Barcelona. La enfermedad tenía muy preocupada a la familia, y de acuerdo con algunas fuentes contribuye a afianzar la tesis de la policía de que el padre la pudo matar debido a la enfermedad "para que no sufriera".

El delegado del gobierno en Murcia, José Joaquín Peñarrubia, que tuvo noticia del su ceso cuando comparecía en una conferencia de prensa sobre la operación tráfico de Navidad, explicó que el caso ha quedado en manos del Juzgado de Guardia. Ayer tarde se realizaron las autopsias de los cadáveres en el Instituto de Medicina Legal de Murcia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 22 de diciembre de 1997.

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