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CARTAS AL DIRECTOR

Los rectores y la Universidad

En diferentes artículos aparecidos recientemente en este periódico, los rectores pretenden mostrar una imagen de la Universidad española que no se corresponde en absoluto con la realidad. Me refiero en concreto a la entrevista al rector de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Raúl Villar, publicada el 25 de noviembre pasado, y al artículo Autonomía y diferencia, del rector de la Universidad de Barcelona (UB), Antonio Caparrós Benedicto, del pasado día 2. Dicen cosas tan increíbles como que la Universidad española no es endogámica y es de un nivel similar a las europeas.El rector de la UB afirma concretamente que "la ley de 1983 dinamizó un proceso que ha generado unas universidades ( ... ) en buena parte homologadas a las europeas". Entonces, si la Ley de Reforma Universitaria (LRU) funcionó tan bien, ¿por qué hay que cambiarla? Para. explicar esto, el rector recurre a un mala barismo y afirma que "las [universidades] de ahora nada tienen que ver con aquellas que se pre tendía renovar. Por eso el texto legal vigente hace aguas".

La verdad es muy otra. Lo que verdaderamente ha ocurrido es que los que gobiernan las uni versidades españolas han hecho el peor uso posible de la libertad que les dejaba la LRU, han cometido todo tipo de arbitrarieda des y han hecho un daño tremen do, tal vez irreparable, a la cali dad de nuestra enseñanza supe rior. Así, por ejemplo, la LRU permite que dos miembros de las comisiones (tribunales) que resuelven las oposiciones a profesor titular de universidad y titular de escuela universitaria sean de signados por la universidad que convoca la plaza. Si la calidad de la enseñanza superior estuviera entre las prioridades de estos go bernantes, esos dos miembros se designarían entre expertos del máximo prestigio nacional e internacional en el área de que se trate. Lejos de eso, lo normal es que se nombre a dos amiguetes del candidato local, entre ellos el que fuera su director de tesis.

Y esto no es todo. Cuando la LRU ha representado una traba para los manejos de la gente que gestiona la Universidad, simplemente la han ignorado. Así, gran parte de los famosos 20.000 profesores en precario fueron contratados de forma totalmente ¡legal y su situación actual sigue siendo ¡legal. Puesto que no hubieron de superar ninguno de los procesos de selección que estipula la LRU, nada se sabe sobre la calidad de este profesorado y sólo cabe sospechar lo peor.

Los rectores hablan maravillas de la autonomía universitaria. Lo cierto es que actualmente las universidades no gozan de autonomía; lo que hay es absoluta impunidad de los gobernantes de la Universidad, tanto ante. el Gobierno del país como ante la sociedad, que es, a fin de cuentas, la que paga y la que recibe el servicio que ofrece, o debería ofrecer, la Universidad. .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de diciembre de 1997