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El peluquero del primer ministro israelí muere de forma extraña

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su esposa, Sara, están profundamente conmocionados por la muerte, en extrañas circunstancias, de su peluquero personal, David Afuta, y la novia de éste, la supermodelo local Anat Elimelech. El peluquero, de 38 años, y su compañera, de 23, aparecieron muertos por arma de fuego en el apartamento que compartían en Jerusalén, y todo hace pensar que uno de ellos asesinó al otro antes de suicidarse.La conmoción de los Netayahu sólo tiene parangón con el desconcierto de la policía, que es incapaz de determinar quien fue el autor del crimen. El primer análisis de la situación hizo pensar que el peluquero mató a su amante antes de suicidarse, pues ella quería abandonarle ya que no acababa de divorciarse de su mujer a pesar de las muchas promesas. Además, tenía licencia de armas y era el dueño de la pistola.

Sin embargo, las características de las heridas de ambos permiten suponer que fue la modelo la que asesinó al peluquero. Anat, que había confesado a sus amigos y familiares su intención de poner fin a la relación, presentaba sólo una herida de bala mientras su compañero tenía dos. La policía asegura que "con una pistola tan potente como la del peluquero" ni el tirador más avezado habría podido dispararse dos veces, en caso de intentar suicidarse. Además la pistola apareció cerca del cuerpo de la modelo.

Los Netanyahu se han mostrado profundamente conmovidos por las circunstancias de la muerte de su peluquero personal, quien durante los últimos cuatro meses acudía a diario a su residencia para peinar a toda la familla. La esposa del primer ministro declaró al diario Yediot Aharanot que ella, personalmente, creía que "todos los problemas pueden resolverse mediante el diálogo". Su marido se limitó a asegurar que "es siempre un golpe oir cosas como ésta". La policía cree que la pareja se llevará a la tumba el misterio de su muerte, aunque está claro que "uno de los dos mató al otro y luego se suicidó".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 1997