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Nuevo capítulo en el enfrentamiento entre Bill y Bibi

El enfrentamiento entre el presidente norteamericano, Bill Clinton, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no tiene desperdicio. En las últimas horas el jefe del Gobierno israelí, a quien se conoce familiarmente como Bibi, ha hecho unas duras declaraciones contra la Casa Blanca a través de la televisión norteamericana CNN, en las que critica la actitud del presidente de Estados Unidos de cerrarle la puerta de su casa y negarle la posibilidad de una entrevista, como represalia a su política de bloqueo al proceso de paz."Una reunión de este tipo es beneficiosa para los dos países", insistió el primer ministro ante las cámaras, lo que provocó una respuesta inmediata de la Casa Blanca al asegurar que se estaba trabajando ya en una futura entrevista, pero sin poder precisar aún la fecha, en un intento de dar a entender educadamente que se trataba de una pura cuestión de agenda. Durante las últimas semanas, Washington ha rechazado sistemáticamente las solicitudes oficiales y mediaciones extraoficiales para fijar una cita entre ambos mandatarios.

La Administración norteamericana, quizás influida por el clima de fraternidad del Día de Acción de Gracias, trataba de apaciguar los ánimos. Washington manifestó que de ninguna manera querían intensificar la crisis o provocar la caída de Netanyahu, pero que en cualquier caso lo que sí reclamaba era una retirada militar "significativa y creíble" de Cisjordania y la congelación durante un tiempo de la construcción de asentamientos.

La Casa Blanca está estudiando además la posibilidad de invitar al ministro israelí de Asuntos Exteriores, David Levy, y a su homólogo palestino, Abu Mazen, a una reunión en Estados Unidos. Mientras tanto, el emisario norteamericano Dennis Ross se prepara para viajar de nuevo hacia la región.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de noviembre de 1997