Otro gran año para los españoles
El año concluyó sin ningún título español del Grand Slam, pero la armada lo cerró con un balance espectacular: dos finales del Slam, 15 título del circuito, 33 finales y 16 jugadores entre los 100 primeros del mundo. Un año comparable a los mejores y sólo superado por aquel inolvidable 1994 en que se combinaron los éxitos masculinos y, femeninos para alcanzar cuatro títulos del Grand Slam.Carles Moyá, Sergi Bruguera, Álex Corretja, Félix Mantilla, Albert Costa y Alberto Berasategui acabaron entre los 25 primeros jugadores mundiales. Los más titulados fueron Corretja, campeón en Estoril, Roma y Stuttgart, y Mantilla, ganador en Bolonia, Boumemouth, Umag, Gstaad y San Marino. Moyá venció en Long Island, Albert Costa en Barcelona y Marbella, Berasateguí en Palermo, Clavet en México y Bogotá, y Julián Alonso en Santiago de Chile. Y España sumó, además, el título de la Copa de las Naciones.Moyá acabó séptimo en la clasificación mundial, y Bruguera, octavo. Ambos disputaron el Masters. El mallorquín ganó allí a Sampras y fue semifinalista. Su ascensión se entiende por el hecho de que entre los dos disputaron 10 finales.Tan positivo como esto fue la explosión de varios nuevos jugadores. La más espectacular fue la de Julián Alonso, de Canet de Mar, que ganó el torneo de Santiago de Chile y fue finalista en Kitzbuhel. Financiado por Emilio Sánchez y entrenado por Pato Álvarez hasta la semana antes de ganar su primer título, Alonso demostró ser un gran sacador -sirvió a 225,3 kilómetros por hora y un jugador de futuro. Pero surgieron también Albert Portas, finalista en Barcelona, Galo Blanco, Joan Albert Viloca y Juan Antonio Marín.
El aspecto más negativo de la temporada es la actuación de Arantxa Sánchez y Conchita Martínez. Las dos españolas no ganaron ningún título por primera vez desde 1988 y cayeron en la clasificación mundial hasta la octava y la décima posición, respectivamente. Sin embargo, el título de Virginia Ruano en Cardif (Gales) y el hecho de que siete españolas acabaran entre las 100 mejores del mundo dieron motivos para la esperanza.


























































