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FÚTBOL DECIMOTERCERA JORNADA DE LIGA

Se esfuma el encanto de Balaídos

El Racing derrota al Celta, que sacó poca renta de su juego

El encanto de Balaídos se esfumó al séptimo intento. Después de triunfos épicos y alguna goleada, llegó un intruso con el que nadie contaba y en' medio de un temporal se llevó los primeros puntos que vuelan de Vigo. Poco había hecho el Racing esta temporada lejos del Sardinero y nada realizó en la primera mitad, pero muchas veces a equipos como el de Marcos Alonso sólo un gol les separa del buen fútbol. Lo atrapó Txerna a la salida de un córner y destapó el juego que ha permanecido agazapado en el Racing durante varias jornadas.No jugó mal el Celta. Simplemente sacó poca renta del primer tiempo y se manejó peor en el charco en que se convirtió Balaídos tras el descanso. Tampoco mereció salir de vacío, pero entraba dentro de los cálculos que algún día habría de pasar algo parecido. La ilusión de llegar a Chamartín a un punto del líder se quedó en el barro de Vigo.

La revolución táctica, el agua y las precauciones de Marcos Alonso desconcentraron al Celta, que tardó un rato en reconocerse a sí mismo. Decidido como está Irureta a echar por tierra en Vigo una inmerecida fama de hombre poco dado a alegrías ofensivas, puso en el campo hasta a cinco delanteros, que, suman casi 20 goles en lo que va de campeonato. Pero durante muchos minutos Karpin no encontró su sitio como medio centro, Sánchez le restó velocidad a la banda derecha y Mazinho quedó muy alejado de la zona de creación. Por eso se vivió una primera media hora sin ocasiones de gol, de pases largos que se perdían en algunas zonas del campo o se frenaban en los charcos.

Como el Racing no fue a Vigo a jugar, el balón ni lo olió, aunque tuvo sus alternativas en la banda izquierda, donde Porfirio hizo sufrir a Josema, el único jugador que desentona en el Celta.

Pero fue entrando en juego Karpin, comenzó a funcionar Mostovoi en la labor de enganche y las ocasiones llegaron, sobre todo a balón parado. Faltaba poco para el descanso cuando Mostovoi desequilibró el marcador. Fue en una falta cerca de la banda derecha que lanzó Revivo a media altura y con un efecto endiablado. Arrastraron los rematadores del Celta al Racing al primer palo y al segundo entró el ruso para rematar sin oposición.

Remate de Txema

Parecía muerto el Racing, y probablemente lo estaba, pero el certero remate de Txerna en un córner que sacó Arpón se coló por toda la escuadra y enmudeció Balaídos a poco del descanso. Fue curioso el efecto que tuvo el gol del Racing. El equipo de Marcos Alonso se rehizo, mandó en el centro del campo y tiró de la velocidad de Bestchastriyk. El Celta había vuelto a lo clásico, el doble pivote sin riesgos, pero el control del partido se le escapó incompresiblemente. Se manejó mal en los charcos, que favorecieron el fútbol largo que reivindicó el equipo cántabro.Una y otra vez Correa y Bestchastnyk le ganaban la espalda a los centrales, y hasta estrelló un balón en el palo que vino a anunciar lo que estaba a punto de ocurrir. En el segundo gol, el Racing terminó de explotar las deficiencias de la zaga celeste en su costado izquierdo. Una vez más Josema quedó en evidencia, Guerrero le sorteó y Bestchastnyk remató dentro del área.

Irureta lo intentó con Gudej pero los problemas del Celta estaban en el centro del campo. Cuando Mazinho pierde balones y Mostovoi no encuentra compañeros el celtismo entiende que la cosa va mal. Entendió también que su entrenador cometió un error al permitir que Josema, literalmente doblado por el esfuerzo, terminase el partido, y que eso influyó en el gol definitivo, cuando sólo cinco minutos separaban el partido del final. La temporada está siendo demasiado buena como para denunciar esas cosas. Simplemente, se esfumó la magia de Balaídos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 1997