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Entrevista:

"El Madrid de los Austrias necesita una película de terror"

¿Quién es Jacinto Molina Alvarez? Un niño que descubrió el terror en el cine por culpa de la madrastra de Blancanieves. La respuesta la da un hombre que, deslumbrado por las hazañas del mítico Ibrahim Elcahms, decidió convertirse en campeón de España de halterofilia; un escritor de novelas del Oeste de bolsillo bajo el seudónimo de Jack Mills, y, sobre todo, el hombre lobo Waldemar Daninsky. Es decir, el actor Paul Naschy. Ahora, a sus 63 años, el santo y seña del cine de terror español luce un gesto infatigable entre una multitud de proyectos. Una nueva película, El ojo de la medusa, de José M. Cabanach; la preparación de un homenaje que la publicación especializada en el género fantástico Fangoria le tributará en Nueva York a principios del año próximo, y la inminente publicación de sus memorias, son algunos de sus actuales quehaceres.

Pregunta. ¿Por qué unas memorias?

Respuesta. La verdad, ni yo mismo lo sé. La razón más simple es que me lo pidieron tres editores. Así que me decidí por uno y me puse manos a la obra. Nací en 1934 y viví unos tiempos difíciles que he tratado de reflejar sin banderías ni ajustes de cuentas.

P. Y entre todo lo pasado, ¿qué lugar ocupa el cine?

R. No son unas memorias cinematográficas. Por supuesto que mi trabajo desde que debuté en 1968 [desde entonces ha protagonizado, dirigido y producido cerca de sesenta películas] ocupa un lugar fundamental, pero no exclusivo. Pienso en el Madrid que conocí de niño y me viene a la mente mi tío el escultor Emilio Molina, que era un bohemio y me hizo conocer a los Baroja, a José Gutiérrez Solana. Por cierto, una cosa que no se sabe es que él fue el que hizo los angelotes de la fuente de Cibeles. Por supuesto, también el cine, siempre el cine. Las viejas salas que había en el barrio de Argüelles.

P. ¿Existe alguna película que le marcara de forma definitiva?

R. Sí, y la tengo perfectamente grabada. Cuando estrenaron en un cine cerca del Capitol Frankenstein y el hombre lobo, con Lon Chaney Jr. y Bela Lugosi. Quedé fascinado con los carteles, ya que no me dejaban entrar.

P. ¿Es lo mismo el miedo en el cine que en la vida?

R. Para nada. En la pantalla tiene un efecto catártico. En realidad, libera tensiones. La realidad es otra cosa. El miedo de verdad lo sentí cuando paseando por la Ciudad Universitaria con mi tío descubrí una calavera, aún con pelo. Ésa sí que fue la primera vez que me sobrecogí de auténtico pavor.

P. ¿Madrid da miedo?

R. Esta es una ciudad sin aprovechar en la pantalla. Si paseas por el Madrid antiguo de los Austrias, uno, se da cuenta de que sería un perfecto escenario para que se aparecieran los espíritus del conde duque de Olivares o de Antonio Pérez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 1997

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