La protesta de empresarios y clase media derriba al Gobierno de Tailandia
La mecha de la revuelta sigue ardiendo con fuerza en Tailandia en dirección a su verdadero objetivo: el jefe de Gobierno. Todos los ministros cayeron ayer víctimas de las protestas que están paralizando la actividad de Bangkok con un rasgo inusitado: en ellas participan empresarios y otros sectores de las clases medias, auténticas perjudicadas de la crisis económica que ha provocado una devaluación del 30% de la moneda nacional, el baht. El primer ministro, Chavalit Yongchaiyudli, se reunió anoche con altos mandos militares y anunció un próximo mensaje a la nación.
"La gente ya no tiene la menor confianza en- Chavalit porque él no ha cumplido, sus promesas", declaró un financiero que trabaja en una de las 58 sociedades crediticias cuyas operaciones han sido suspendidas desde junio. Son apenas 4.000 manifestantes, pero su procedencia de las clases económicamente pudientes ha arrojado al Gobierno contra las cuerdas, paralizando Silom, el centro financiero de la capital tailandesa. Konapol, doctor en economía, de 30 años, se declara "preocupado" por su futuro. Anand Peani Sa-ad, un hombre de más de 50 años, ha acudido a protestar junto a un centenar de sus empleados. Dirige una imprenta de Bangkok que da trabajo a unas 400 personas, y ha tenido que reducir sus salarios entre un 10% y un 15%. Todos los ministros del Gobierno presentaron ayer sus cartas de dimisión ante el primer ministro tailandés y ante el colíder de la coalición en el poder, Chatichai Choonhavan, dándoles plena autoridad para proceder a una renovación del Gabinete. Pero los anunciados cambios ministeriales no parecían satisfacer a los manifestantes, que piden desde el domingo la cabeza del propio primer ministro. Mientras las protestas arreciaban en la calle, Chavalit se reunió por la noche con los altos mandos militares, policiales y algunos estrechos consejeros. Al término de la reunión estaba previsto un mensaje a la nación. Aunque el Ejército ha permanecido neutral en esta crisis económica y política, todos los ojos están puestos sobre él, dada su larga tradición de intervención en la política tailandesa vía golpe militar.
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