Los Guardianes de la Promesa se lanzan a la conquista del mundo

Bill McCartney, el fundador y líder del movimiento integrista de masas, cree que el éxito de la concentración del sábado en Washington -entre 480.000 y 710.000 participantes- expresa el "deseo de Dios" de que este movimiento religioso masculino "cubra todo el planeta". El domingo, los dirigentes de los Guardianes de la Promesa se reunieron con personalidades religiosas de 62 países.

Los varones, según el grupo, deben volver a asumir el papel de autoridad en el seno de la familia que les atribuye la Biblia. "Queremos que todos los que han venido aquí regresen a sus hogares siendo mejores esposos y mejores padres", dijo el sábado Christopher White, uno de sus activistas. "Para muchos", añadió, "este viaje a Washington ha sido como la peregrinación a La Meca, pero no queremos que crean que ya han cumplido con su deber".El Mall de Washington, el corazón político de EE UU, fue escenario de imágenes milenaristas, con cientos de miles de hombres juntando sus brazos en alto para confesar sus pecados de racismo, deseo sexual, avaricia, orgullo y abandono de la familia.

Fundados hace siete años por McCartney, un ex entrenador del equipo de fútbol norteamericano de la Universidad de Colorado, los Guardianes de la Promesa han ido calando en el seno de la clase media blanca norteamericana. No constituyen una iglesia organizada, sino un movimiento de renovación religiosa. Su extensión ha ido acompañada de duras críticas por misoginia y racismo. No obstante, consciente de su potencial electoral, Bill Clinton felicitó el sábado a los Guardianes de la Promesa por su "compromiso con la familia".

,McCartney cree que los actos de masas en estadios deportivos quizá no sean exportables a otros países, así que en la reunión del domingo discutió con sus invitados extranjeros otras vías. Los Guardianes de la Promesa creen que tienen terrenos abonados en países como Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Alemania.

El movimiento, además de expandirse por el mundo, desea enraizarse en EE UU. McCartney ya ha convocado a sus seguidores para que el 1 de enero del año 2000 se reúnan para solicitar el perdón y la bendición de Dios ante los Capitolios de los 50 Estados del país. Toda una prueba de su carácter milenarista.

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