VUELTA 97

Festina-ONCE, iguales pero diferentes

La personalidad de sus directores marca el estilo de los dos equipos

"No hay más que verlo", empieza a contar Bruno Roussel, el director francés del equipo Festina. "Manolo [Sáiz] va siempre así en el coche". Y mientras el director francés agacha la cabeza y agarra con la mano un imaginario micrófono con el que dirigir a los corredores en. la etapa, al estilo de Manolo Sáiz en el coche de la ONCE, alguien en el corrillo empieza a reírse ante las imitaciones que contempla."No, no", contesta enfadado Roussel. "No estoy haciendo mímica ni burlándome de nadie. Respeto mucho a Manolo. Lo respeto, entre otras cosas, porque, como yo, es licenciado en educación física y no ha sido ciclista profesional. Hemos llegado hasta lo más alto empezando desde abajo, trabajando con aficionados".

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Y ahí empiezan las similitudes entre dos directores con fuerte personalidad, dos técnicos que marcan con su impronta no sólo sus equipos sino las carreras en que participan. Lo que se llama el sello del ciclismo moderno, fuegos artificiales o espectáculo.

Las similitudes continúan en la elevación a los altares de una palabra clave: planificación. Los dos equipos son, en ese sentido, un prodigio. Cada corredor sabe en el mes de. noviembre qué carreras va a hacer el ano siguiente, cuáles sus objetivos y entrenamientos.

No sólo son parecidos, también se Imitan. Innova Sáiz con su técnica del descanso activo a mitad de temporada y va Roussel y hace lo mismo la temporada siguiente. "La clave de que Dufaux esté tan bien en la Vuelta después de hacer el Tour, y por segundo año consecutivo", explica, "es que sabe desde hace mucho que tendría que correrla, y toda la temporada ha estado enfocada en este sentido".

El calendario

Planifica tanto, que incluso Roussel ya tiene en la cabeza el calendario que cubrirá Alex Zülle la próxima temporada, cuando pase a ser pupilo suyo. "Lo hablaré con él dentro de poco, para ver si lo acepta", dice. "Pero mi idea es que corra el Giro de Italia y el Tour de Francia, y no la Vuelta".

Fin de las similitudes. Les empieza a diferenciar el hecho de que Sáiz programa personalmente el entrenamiento de sus pupilos, mientras Roussel deja esa tarea en manos de otro preparador físico.

Y también les diferencia la filosofía: individualismo frente a colectivismo. Roussel está convencido de que el corredor suizo que manda en la actual ronda española logrará más victorias con él que con Sáiz. "Lo digo no porque sea un mejor equipo, sino porque corremos de forma diferente", explica.

Y ése el momento que Bruno Roussel considera más oportuno para ponerse a imitar al director de la ONCE. "Quiero decir que conmigo los corredores tienen más libertad para actuar según las sensaciones que tengan en todo momento, mientras que Manolo, eso". Y otra vez el micrófono.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de septiembre de 1997.

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