Un líder en zona de nadie

Zülle tiene contrato con la ONCE hasta el 31 de diciembre, pero se ha comprometido con Festina para los próximos dos años. Debe cumplir con la ONCE, pero tiene la cabeza puesta en Festina. Debe defender su victoria en 1996, pero los puntos que consiga engrosarán el balance de Festina. Es decir, no es la mejor manera de correr, a juicio de cualquier director que se precie, siempre quejoso de que a estas alturas de la temporada muchos corredores corren "para otros equipos". Zülle, sin embargo, tiene necesidad de rehabilitarse, después de la penosa experiencia que sufrió en el Tour a consecuencia de una clavícula rota. Lo lógico sería pensar que Zülle corra para sí mismo y que luego se repartan los demás sus éxitos. Desde el Tour hay pocas referencias de su estado de forma, pero el suizo suele ser, físicamente hablando, un valor estable. Otra cosa es lo que pase por su cabeza...

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