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Una niña de 12 años fallece desnucada en Pontevedra al caer desde la atracción ferial denominada 'saltamontes'

Una niña de 12 años, Helena Boullón Sáez, murió desnucada en Pontevedra al caer al suelo desde el saltamontes, una atracción de feria que simula los movimientos de este insecto y que es una de las más solicitadas en el recinto ferial.Las causas del dramático accidente no han sido definitivamente determinadas, pero las investigaciones iniciales descartan que haya sido provocado por un funcionamiento anómalo de la citada atracción, que no obstante fue precintada por orden judicial.

La niña, que se encontraba pasando unas vacaciones con sus abuelos, no era muy proclive a utilizar este tipo de aparatos para divertirse, según indicaron fuentes de la familia, residente en Madrid.

El saltamontes consiste en un cuerpo central, a modo de cápsula, del que parte una docena de brazos mecánicos que acaban, en el otro extremo, en una cesta o canasta de dos plazas, donde se sientan los viajeros. Estos brazos reposan en el suelo para permitir el acceso de los usuarios y después, a unos 3,5 metros de, altura, giran en torno al cuerpo central y van dando al mismo tiempo, con cierta brusquedad y en el aire, una especie de saltos que elevan y dejan caer las canastillas en rápidos periodos de aproximadamente metro y medio.Helena se subió al saltamontes sobre las 0.30 de ayer, ocupando una de las canastas con una hermana mayor, de 14 años, mientras que una amiga iba en la canasta de otro brazo posterior. La versión facilitada por éstas apunta a que Helena, por el propio movimiento del artilugio o por otra causa, su frió un desvanecimiento y se precipitó al suelo, sin que pudiera evitarlo la barra de seguridad de la cesta, instalada a la altura del pecho de los usuarios, que viajan sentados.

"Casi parece imposible que pudiera deslizarse del asiento y caerse", señaló un operario del recinto ferial, para subrayar las medidas de seguridad del saltamontes. La niña se desnucó al caer contra la escalera del carrusel. Trasladada por la Cruz Roja al hospital Montecelo, los médicos de guardia sólo pudieron certificar su muerte.

El juzgado de guardia precintó el saltamontes, que es la atracción de feria que más interés ha suscitado en Pontevedra desde que fue presentada, hace ocho o nueve años, sin que desde entonces se haya producido ningún otro accidente. Blanca Rodríguez, concejal responsable de las fiestas, se reunió con los familiares de la menor y atribuyó el accidente a "una fatalidad", ya que la atracción había superado las revisiones de industria y todos los trámites reglamentarios. Tampoco se aprecian indicios de que fallaran ninguna de sus medidas de seguridad.

El artilugio mecánico es propiedad de un portugués domiciliado en Madrid, José Antonio Costiz da Silva, quien presentó en el juzgado toda la documentación requerida, incluido el seguro contra accidentes del que dispone la instalación. Su esposa manifestó que se encuentran muy afectados por el siniestro.

Helena Boullón y su hermana, domiciliadas en Madrid, pasaban unos días de vacaciones en la casa de sus abuelos, aprovechando la celebración de la semana grande de La Peregrina, las principales fiestas locales.

Los padres de la niña fallecida llegaron a Pontevedra para hacerse cargo del cadáver y proceder a su traslado a Madrid, donde hoy recibirá sepultura. El alcalde pontevedrés y la concejala de fiestas, Blanca Rodríguez, acudieron al tanatorio del hospital provincial, donde se instaló la capilla ardiente, para mostrar su pésame a la familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de agosto de 1997