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Cuatro muertos y tres heridos por una explosión de gas propano en Palencia

Cuatro personas muertas, tres de ellas miembros de una misma familia, y otras tres heridas de diversa consideración es el balance de la explosión registrada, presuntamente por acumulación de gas propano, sobre las 23.10 del pasado viernes en una vivienda de la localidad palentina de Osorno. La deflagración en una casa de adobe y ladrillo del centro del pueblo, que en ese momento se encontraba vacía, ocasionó la práctica destrucción de otras tres contiguas, construidas con los mismos materiales, todas ellas de planta baja con un piso superior, y desperfectos leves en otras tantas.

Los cuatro fallecidos y los heridos, familiares y amigos que habían llegado desde Vitoría a Osorno -con una población de 2.000 habitantes que se duplica en el verano- para pasar unos días de vacaciones. Las víctimas estaban en una salita de una de las casas cercanas. El siniestro no fue mayor gracias a que en el momento de la explosión los nueve ocupantes habituales de las otras tres viviendas destruidas -dos de ellos de 13 y nueve años- se encontraban fuera. Una de estas personas estaba trabajando en un hotel del pueblo y el resto viendo el partido del Real Madrid en un bar cercano. Otros tres jóvenes, de entre 17 y 12 años, hijos de un matrimonio en el que el padre ha muerto, habían salido con unos amigos.La primera explosión, seca "como un gran petardazo" y sin fuego, fue seguida por otras dos detonaciones de menor intensidad, según varios testimonios. Las tareas de rescate comenzaron inmediatamente, en medio de una gran confusión, según relatan varias personas que participaron en éstas. Vecinos, bomberos de Frómista y de Palencia, miembros de la Cruz Roja y la Guardia Civil buscaban a los heridos y fallecidos entre los cascotes, en un principio con escasos medios. En ese, momento, no se sabía cuántas personas ocupaban las cuatro casas siniestradas, lo que contribuyó a añadir más tensión a la situación. Sólo uno de los heridos, Asunción Avendaño, pudo salir por su propio pie, aunque muy aturdida por las heridas y el fuerte impacto sufrido.

Labores de salvamento

Las labores de salvamento concluyeron ya de madrugada y, a media tarde de ayer, varias máquinas continuaban el desescombro, coincidiendo con la llegada de los cadáveres desde Palencia. La capilla ardiente fue instalada en la Casa de Cultura de Osorno, a la vez que el Ayuntamiento decretó tres días de luto.

Los fallecidos son el matrimonio compuesto por Abundio Avendaño García, natural de Ventosa de Pisuerga (Palencia), de 69 años; su esposa Purificación Blanco Pérez, de Boadilla del Camino (alencia), de 67 años; su yerno Angeles González Díez, natural de Villaverde de Arcayos (León), de 43 años (los tres muertos en el acto) y una amiga de esta familia, Ana María Tovalina Bastida, natural de Miranda de Ebro (Burgos), de 47 años, que se había desplazado desde Vitoria a Osorno con su marido, Gabriel Fernández de la Bastida Ortiz, de 52 años. Este último es una dé las tres personas heridas en el siniestroAna María Tovalina falleció sobre las 10 de la mañana de ayer en el hospital del Insalud de Palencia Río Carrión, donde se encuentran ingresados todos los heridos (a unos 50 kilómetros de distancia). Éstos son Asunción Avendaño Blanco, hija del matrimonio fallecido, y su hermano Rafael, que está en la UVI.

La casa en la que se encontraban los siete en ese momento era propiedad de Asunción y de su marido, el fallecido Angeles González. Este matrimonio tenía fijada su residencia en Vitoria, pero al haber nacido la mujer en Osorno adquirieron esta vivienda para pasar las vacaciones junto a sus padres, fallecidos en el siniestro, que vivían enfrente.

Las familias que habitaban en tres de las cuatro casas afectadas por la explosión reconocían en la tarde de ayer parte de sus enseres de entre los escombros. Cristina Salido Ordóñez, de 33 años, y su marido Jesús Marinero Alonso, de 42, ambos minusválidos, que habían salido a tomar un café minutos antes de producirse la explosión apenas podían articular palabra. Han perdido todo lo que tenían bajo los escombros, como sus vecinos. "No sé lo que va a pasar. No tenemos nada", decía Cristina muy afectada. Este matrimonio ha sido acogido en el domicilio de sus familiares.

En otra de las casas vivían durante el verano Cosme Martín, de 62 años, su hermano José, de 58, y la hija del primero, y el yerno con sus dos hijos de 13 y nueve años. José vive en Santander y el resto de la familia en Francia.Todos habían cenado y, a pesar de que llovía, decidieron coger los paraguas e ir a ver el partido del Real Madrid al bar. Su afición al fútbol les salvó la vida. Cosme y José miraban ayer ausentes las labores de desescombro. "Es lo peor que te puede pasar; bueno, lo peor no, lo peor es morirse, pero esto es un trago muy amargo", decía Cosme ahogado por las lágrimas. Su familia ha preferido adelantar el regreso a Francia.

En la tercera casa, donde vivía Chari Macho, es de la que presumiblemente partió la deflagración de propano. Tanto el alcalde, Jesús María García, como los especialistas en la instalación del gas apuntaron que la explosión se produjo en esta edificación. Macho se encontraba trabajando en el hotel Tierra de Campos de Osorno, donde han sido realojadas al menos cinco personas afectadas. El resto fueron acogidos en casa de familiares y amigos. Está previsto que los funerales por las cuatro víctimas se celebren a mediodía de hoy de forma conjunta en Osorno, aunque dos de las personas fallecidas serán enterradas en sus localidades de origen (León y Vitoria).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de agosto de 1997

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