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El 'efecto caipirinha'

Al igual que ocurrió en la crisis mexicana, los inversores, han extremado la vigilancia sobre los mercados emergentes. Y, en concreto, sobre las economías en desarrollo que acumulan también un elevado desequilibrio por cuenta corriente.Éste es el caso de Brasil, cuyo déficit por cuenta corriente es de 15.600 millones de dólares o el 4,9% del PIB. La moneda de este país está vinculada al dólar, a una paridad de casi un real por dólar.

Los rumores sobre. su posible devaluación obligaron al presidente, Fernando Henrique Cardoso, a salir en defensa del real y de la economía brasileña: "Nosotros no somos tigres ni damos saltos felinos. Somos una ballena que se mueve lentamente, pero con firmeza". Aunque la tormenta monetaria, bautizada en Brasil como el efecto caipirinha, ha deprimido también la Bolsa, los economistas creen que el desfase en cuenta corriente puede subsanarse con los ingresos por privatizaciones.

El gigante latinoamericano tiene además unas altas reservas de divisas: 53.000 millones de dólares.

"La divisa no está sobrevalorada, aunque puede que esté recalentada su economía", dice César Cantalapiedra, de Analistas, Financieros Internacionales. "Lo recomendable es que tomen medidas para enfriar el crecimiento".

Pero Cardoso se enfrenta en 1998 a las elecciones y difícilmente adoptará medidas impopulares para frenar el consumo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de julio de 1997