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Los Reyes concluyen su viaje oficial a Alemania con una visita a Dresde

Dresde, en el este del país, conocida como la Florencia alemana y cuyo centro histórico, una joya del barroco, fue reducido a cenizas en los últimos meses de la II Guerra Mundial, fue la etapa final de la tercera visita oficial de los Reyes a Alemania. El ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, quiso destacar el carácter simbólico de esta visita a una ciudad del este de Alemania, castigada duramente durante la guerra, como "un testimonio de solidaridad con esta región".

Los Reyes visitaron el castillo de Zwinger, que contiene una colección de pintura que reúne obras de Rubens, Rembrandt, Rafael, Van Dyck y Tiziano, antes de regresar a Madrid desde la capital del Estado de Sajonia, cuyo presidente, Kurt Biedenkof, le ofreció un almuerzo de honor.Los Reyes habían sido despedidos oficialmente en Berlín a primera hora de la mañana por el presidente de la República, Roman Herzog. Antes de viajar a Dresde, los Reyes visitaron otra joya de los museos alemanes: el de Pergamo, situado en el que fuera Berlín Este, y que contiene una colección extraordinaria de arte helénico y mesopotámico.

Por otra parte, el ministro Abel Matutes salió al paso de algunas informaciones de la prensa alemana, fechadas en Madrid, que recogían una queja del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, por una supuesta falta de colaboración de la justicia alemana en relación con la pareja que apoyaba al comando Madrid de ETA y que se encuentra encarcelada en Alemania. Matutes dijo que la colaboración alemana era excelente y que le constaba que el ministro del Interior estaba plenamente satisfecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de julio de 1997