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La confesión de Ricart "da pánico al ser humano", según un guardia civil

Los hechos narrados por Miguel Ricart en su primera autoinculpación en el triple crimen de Alcàsser "dan pánico al ser humano". Así lo expresó ayer durante el juicio el guardia civil José Moreno Alegre, quien actuó de secretario en varios de los interrogatorios al acusado. Ricart fue detenido en la madrugada del 28 de enero de 1993 después de que la Guardia Civil comprobara la falsedad de su primera declaración. En presencia de una abogada de oficio, el procesado fue interrogado de nuevo y confesó por primera vez su participación en el rapto, violación y asesinato de las tres niñas desaparecidas el 13 de noviembre de 1992.La defensa quiso saber si los investigadores no se asombraron ante la confesión del acusado, a lo que el testigo contestó: "Lo que declara no sorprende, da pánico al ser humano". Ricart modificó posteriormente ante el juez parte de su relato del suceso, pero ya admitió ante la Guardia Civil que el fugitivo Antonio Anglés y él recogieron a las tres, niñas, que hacían autoestop para ir a la discoteca Coolor, de Picassent.

El guardia reiteró, que Ricart no denunció en ningún momento malos tratos, que se le leyeron varias veces sus derechos como detenido y, que declaró en presencia de abogados de oficio sin que se le obligara. A éstos tampoco les denunció las supuestas torturas que esgrime ahora para explicar su autoinculpación en el crimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de julio de 1997