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Los forenses de Alcàsser rechazan las críticas de Frontela a su trabajo

El exhaustivo análisis de las autopsias de las tres niñas de Alcàsser asesinadas en noviembre de 1992 acabó ayer tras cuatro días de interrogatorios. El perito de dos de las familias de las víctimas, Luis Frontela, mantuvo sus duras acusaciones contra los forenses valencianos. A su vez, éstos rechazaron tales descalificaciones, defendieron su labor y negaron una vez más haber lavado los cuerpos y las ropas de forma que, como dice Frontela, se pudieran perder indicios sobre los criminales.

El abogado del Estado interrogó con dureza al perito sevillano y le recordó, al igual que el presidente del tribunal, Mariano Tomás, que los informes del sumario que dice no haber visto y ha reclamado se remitieron en 1993 y 1994 el primer abogado de las familias de las niñas y que se los pudieron facilitar también los letrados que luego han llevado el caso. Varios de ellos contradicen o podrían rectificar las hipótesis de Frontela. Además, según uno de los forenses, éste no le hizo "ninguna pregunta" sobre el levantamiento de los cadáveres cuando realizó la segunda autopsia.Frontela, que ha destacado a importancia de esa diligencia ara aportar datos, matizó ayer su hipótesis del doble enterramiento al afirmar que es "bastante improbable" que las tres muchachas estuvieran cubiertas de tierra en dos sitios distintos. El perito dijo que, "más bien", se inclina a que estuvieron en "determinadas posiciones o lugares". Sostener que pudieron estar al aire libre, "en agua" e incluso "en un frigorífico" sin realizar nuevos estudios es "entrar en el terreno de la fantasía", reconoció el propio Frontela. Los forenses valencianos rechazaron de nuevo esa posibilidad.

El otro guante

Mientras tanto, los peritos de la Guardia Civil que declararon ayer en el juicio contra Miguel Ricart afirmaron que un guante encontrado en la fosa de La Romana (Tous), junto a los cadáveres, es probablemente la pareja de otro hallado en una caseta de Alborache usada como refugio por el procesado, el fugitivo Antonio Anglés y los hermanos de éste; Ricart reconoció en su momento uno de los guantes.Los proyectiles que mataron a las niñas y un cartucho hallado en el lugar en que aparecieron pudieron ser disparados por un arma de la marca Star, como la que le fue robada a un policía local y acabó supuestamente en manos de Antonio Anglés.

Finalmente, los peritos señalaron que no se obtuvo una muestra de tierra suficiente de los bajos del coche de Ricart para determinar de forma concluyente si era de La Romana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de junio de 1997

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