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Dos psicólogas dicen en el juicio de Alcàsser que Ricart tiende a mentir

Miguel Ricart tiene tendencia a mentir y se esfuerza "exageradamente" en dar una buena imagen de sí mismo y de su comportamiento sexual. Estas son algunas de las conclusiones a las que han llegado las dos psicólogas a las que se encargó, a petición de la defensa, un nuevo informe sobre el procesado por el triple crimen de Alcásser. Las informaciones que ha asimilado Miguel Ricart sobre el caso han podido alterar su interpretación de los hechos y tal vez su versión sobre los asesinatos de las niñas de Alcàsser.Les separan cinco años, pero las conclusiones fundamentales son las mismas. El último informe psicológico de Miguel Ricart, elaborado a través de tres entrevistas con el acusado poco antes del juicio, no difiere en aspectos importantes del que redactaron los forenses del juzgado de Alzira al hablar con el procesado después de su detención en enero de 1992. Eso sí, en aquel momento Ricart reconoció su participación en el salvaje crimen y en este último informe lo niega.

En ambos casos, los peritos han confirmado que Ricart no sufre ninguna enfermedad mental, su inteligencia es normal y no se aprecian alteraciones intelectivas que afectaran a su forma de actuar.

Según las psicólogas que intervinieron ayer en el juicio, el acusado tiene "tendencia a mentir", un rasgo de su carácter que les hizo dudar de su relato sobre las presuntas torturas y amenazas que afirma haber sufrido a manos de la Guardia Civil. El único acusado que se sienta en el banquillo por el rapto, la violación y el asesinato de Míriam García, Antonia Gómez y Desirée Hernández en noviembre de 1992, perdió el control y lloró de rabia la semana pasada cuando los forenses de Alzira aseguraron que en el examen físico del acusado no vieron ninguna señal de malos tratos.

Falta de afecto familiar

Las dos expertas también advirtieron ayer que Ricart intenta dar la mejor imagen posible de sí mismo. La falta de afecto familiar la temprana pérdida de la madre y la mala relación con el padre, han influido en su carácter. Como en la entrevista con los forenses de Alzira, cuya validez puso en duda la defensa, Ricart destaca el cariño por su hija y rechaza en general las agresiones sexuales. Entonces afirmó que el fugitivo Antonio Anglés le obligó a participar en el crimen, mientras que ahora dice que nunca hubiera cedido a esa presión.

Engreído y autosuficiente, el comportamiento de Ricart también se caracteriza por la tendencia "al engaño y la manipulación". Otra de las coincidencias con el primer informe forense es que el acusado intenta descargar la responsabilidad de sus actos en terceras personas y suele ser impulsivo.

El acusado tampoco siente remordimientos por los robos que ha cometido, actitud que "hipotéticamente" puede extenderse a otros comportamientos antisociales del acusado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de junio de 1997