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Fungairiño vuelve a pedir ser fiscal jefe de la Audiencia pese a la falta grave en su expediente

El teniente fiscal de la Audiencia Nacional Eduardo Fungairiño Bringas presentó ayer por segunda vez su candidatura a físcal jefe de la Audiencia, pese a haber sido sancionado con 50.000 pesetas por haber ocultado un informe pericial. Fiscal bien visto por Interior, cuyo titular, Jaime Mayor Oreja, ha elogiado su trayectoria, y líder del grupo de fiscales indomables, Fungairiño remitió ayer su candidatura olvidando su palabra de que no volvería a presentarse si llegaba a ser sancionado. Fuentes jurídicas indicaron que Fungairiño "lo tendrá muy difícfl" para que el Consejo Fiscal respalde su nombramiento como fiscal de sala, requisito previo para acceder a la jefatura de la Audiencia.

Eduardo Fungairiño presentó ayer por segunda vez su candidatura a fiscal jefe de la Audiencia Nacional, puesto vancante tras la destitución de José Aranda, pese a que en la convocatoria anterior no obtuvo ni un solo voto de los 12 miembros del Consejo Fiscal, cuando aún no estaba sancionado. El Consejo prefirió entonces al fiscal Luis Poyatos, que renunció al descubrirse posteriormente su vinculación a un secta de extrema derecha.La candidatura del líder de los fiscales indomables plantea un nuevo elemento de tensión a la cada día más recrudecida crisis de la Fiscalía de la Audiencia. Por un lado, existen serias dudas acerca de la viabilidad de su candidatura, dado que está sancionado, no ha cumplido la sanción -que el propio Fungairiño equiparó despectivamente a una "multa de tráfico"- y no tiene cancelada la falta.

Pero aunque pudiera ser admitido como candidato, si el Consejo Fiscal, según todos los indicios, rechazase la promoción de Fungairiño a la categoría de fiscal de Sala, dejaría al fiscal general del Estado, Ortiz Úrculo, en la tesitura de declarar desierta la convocatoria -por ahora no hay ningún otro candidato- o tener que nombrarle a despecho del dictamen del Consejo Fiscal. La decisión del Consejo en materia de nombramiento de fiscales de sala ha sido tradicionalmente considerada vinculante y nunca antes ha sido contradicha por ningún fiscal general ni por ningún gobierno.

Fungairiño no ha cumplido aún su sanción -está dentro de plazo para recurrir-, y una vez ésta sea firme, al tratarse de una falta grave, no podrá procederse a su cancelación hasta que hayan transcurrido dos años. Según las fuentes consultadas, la Ley Orgánica del Poder Judicial, de aplicación supletoria en lo que no se contemple en el -Estatuto de los fiscales sobre prohibiciones y responsabilidades de éstos, prohibe en su artículo 333 que accedan a cargos presidenciales "quienes se encuentren sancionados disciplinariamente por comisión de falta grave o muy grave, cuya anotación en el expediente no hubiere sido cancelada".

El plazo de presentación de candidaturas finaliza el próximo martes. Los 15 días que ha tardado en llegar el expediente de traslado forzoso de la fiscal María Dolores Márquez de Prado desde la Fiscalía del Estado hasta el Ministerio de Justicia han jugado a favor del grupo de Fungairiño. Al no haberse pronunciado aún la ministra sobre el traslado de Márquez, algunos posibles candidatos que, según Úrculo, pidieron más tiempo para decidirse, podrían ahora optar definitivamente por no presentarse, ante el temor de llegar a la Audiencia y encontrarse en formación y al completo al grupo de los indomables. Según fuentes fiscales, el jefe de la fiscalía de Segovia, Miguel Colmenero, acudió el jueves de la pasada semana a la Fiscalía del Estado con un escrito en el que presentaba su candidatura pero, tras reunirse con Úrculo, renunció. Colmenero, que como portavoz de la Asociación de Fiscales criticó la nueva insurrección de los indomables (Ignacio Gordillo, Pedro Rubira y Eduardo Fungairiño) frente a las sanciones, habría decidido esperar a que se verificase el traslado de Márquez.

Jefe en funciones

Fungairino respaldó la rebelión de su grupo de fiscales contra el fiscal jefe José Aranda a raíz de que éste ordenase la interposición de la querella contra Mario Conde. Tras la depuración de Aranda por el fiscal general Ortiz Úrculo, Fungairiño se estrenó como jefe en funciones reclamando a Úrculo un apoyo expreso para el juez Baltasar Garzón, atacado en un manuscrito del ex policía José Amedo.

Tras ser rechazada su candidatura por el Consejo Fiscal, Fungairiño echó un órdago a Úrculo: no volvería apresentarse si seguía expedientado o era sancionado. Y tras serlo se desmarcó parcialmente de la nueva rebelión encabezada por Iginacio Gordillo, quien desafió a Úrculo diciendo que si Márquez era trasladada, todo el grupo pediría irse de la Audiencia. Fungairiño se mostró más cauto señalando que prefería esperar a ver si el traslado efectivamente se materializaba. La ministra aún no lo ha decidido. Según fuentes del Gobierno, la propuesta de traslado forzoso, que no fue abordada ayer por el Consejo de Ministros, será estudiada en una próxima reunión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de abril de 1997

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