Boticas a granel

La desesperación de los parados les llevó a pedir, tras la aprobación del Real Decreto del Gobierno central, miles de farmacias. Los desempleados, creyendo que alguna se les concedería, pedían varias boticas. Alguno reconoció que había reclamado hasta 250 establecimientos para él solo. Pero pronto surgieron los problemas. La normativa de la Comunidad exige que cada petición vaya acompañada de una tasa de 70.000 pesetas. Los parados hicieron sus cálculos. Unos pagaron y otros no. Y no saben si las peticiones de estos últimos son válidas.


























































