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Cartas al director

Madrid: devastación y estorbos

Lamentable y merecedora del mayor rechazo, es la agresión con la que se están cargando ahora en Madrid el hermoso arbolado y las amplias aceras de las calles de Ríos Rosas y Bravo Murillo y de las avenidas de Pablo Iglesias y Reina Victoria. Otro desaguisado urbano más, con el pretexto de llevar un poco más abajo -o un poco más arriba-los atascos de coches en las vías públicas.Aunque hay motivos para creer que semejantes devastaciones se llevan a cabo, ante todo y sobre todo, para fastidiar a los transeúntes, a los seres humanos sin más (los hombres de carne y hueso, como decía don Miguel de Unamuno) que vamos a pie y a los que quienes hoy mandan en el Ayuntamiento de Madrid es evidente que no nos tienen ninguna simpatía; ¡Hay que ver cómo les gusta a Alvarez del Manzano y a su equipo municipal encajonarnos y molestarnos a los viandantes!

Lo hacen, incluso, con esos arbolillos-estorbo que nos están incrustrando en aceras de poca anchura, e incluso muy estrechas, y cuyos arbolillos quedarían bien en otros sitios, pero no, desde luego, en los reducidos espacios peatonales en que los meten, para obligarnos, a quienes caminamos por éstos, a darnos empujones cuando nos cruzamos, siendo peor aún para madres que llevan los cochecitos de sus niños y amas de casa con carritos de la compra, y no digamos para minusválidos y discapacitados. Madrid, hoy, entre la devastación y el estorbo-

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