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Tribuna:

Méritos propios

La Bolsa española conseguía ayer un nuevo máximo histórico y lo hizo a pesar de los problemas que tenía Wall Street para superar la resistencia de los 6.700 puntos. Los recortes en los tipos de interés de los productos alternativos a las acciones siguen empujando al dinero hacia la Bolsa, aunque los inversores no parecen dispuestos a comprar a cualquier precio. De ahí que los avances en las últimas sesiones hayan sido moderados.Un capítulo especial hay que dedicar a los beneficios empresariales y al creciente reparto de dividendos, al parecer la única forma posible de rentabilizar los ahorros con los actuales niveles a los que están los tipos de interés.

La contratación fue de 86.024 millones de pesetas, muy concentrados en los grandes valores. En estos niveles, uno de los aspectos más apreciados es la liquidez. La pregunta que se hacían ayer los inversores es la de la continuidad, es decir, las posibilidades de los precios de seguir ganando altura, al menos hasta el máximo histórico intradía, el 495,34.

Aunque el mercado español ha despegado gracias a sus propios medios, parece que ahora tendrá que tener en cuenta las evoluciones de Wall Street y, sobre todo, las de sus socios europeos. Ayer le tocó el turno de rumor de incumplimientos de Maastricht a Francia y la Bolsa de París terminó bajando. El mercado neoyorkino, después de algunos altibajos, cerró en 6.658,60 puntos, con un retroceso de 21,27.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de abril de 1997