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CARTAS AL DIRECTOR

En la Guindalera

En el centro social ocupado la Guindalera, desalojado por un verdadero ejército de policías armados hasta los dientes, vi un concierto de Dut, uno de los grupos españoles más creativos, y de Weamen, unas chicas suizas que hacen excelente música.En la Guindalera rodé y grabé, junto a la coreógrafa Elena Córdoba, la mayor parte de las imágenes de nuestro videodanza Estaos quietos que se ha proyectado en festivales de Barcelona, Ginebra, Francfort y Madrid y que es una coproducción con el Centro de Estudios y Actividades Culturales de la Comunidad de Madrid.

También hablé con la gente de la Guindalera para organizar allí un festival de artes escénicas alejado de circuitos convencionales y en busca de otros públicos.

Las personas que he conocido, chicos y chicas entre dieciocho a veintitantos años, planificaban a duras penas las actividades del centro, mientras comían su bocadillo de mortadela y hervían el te.

Nunca he visto ni fiestas satánicas, ni objetos robados, ni excesos con el alcohol (al menos no mayores que en el bar de la esquina), como afirma el concejal Martínez Vidal.

Creo que si hubiera que hacer justicia con éstos de la Guindalera, en vez de palos lo que tendrían que repartirse serían ayudas económicas para mejorar su labor creativa y social.

Hay países donde ocurre.- director de La Carnicería Teatro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de marzo de 1997