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Tribuna:PERSPECTIVAS SOBRE LA CLONACIÓN

La clonación viola la confianza de Dios

Como el experimento que llevaron a cabo en 1993 los científicos de la Universidad George Washington Robert Stillinan y Jerry Hall, que duplicaron un embrión humano a partir de una célula que había sido fertilizada in vitro, la reciente noticia de que el científico escocés lan Wilmut había clonado un cordero ha vuelto a desencadenar un debate sobre la ética de la ingeniería genética. En medio de este aluvión de comentarios, Global Viewpoint pidió a un filósofo liberal secular de Oxford, a un intelectual católico de Roma y a un académico musulmán de Kuala Lumpur que explicaran brevemente sus puntos de vista sobre la clonación.

El paradigma coránico de la creación humana impide cualquier paso hacia la clonación. En la conciencia musulmana el cuerpo es el punto medio en el que se encuentran el mundo del espíritu y el de la materia. Es el eje alrededor del cual gira el mundo de cada uno.En el islam no hay ni una idea de "derechos" sobre el cuerpo de uno mismo, ni de "propiedad" del cuerpo en el sentido occidental de la palabra. Para un musulmán, el cuerpo es un tesoro de Dios. No es una propiedad exclusiva ni un artículo de usar y tirar. De ahí la prohibición del suicidio. La posesión temporal del cuerpo no implica que sea propiedad del que lo posee. La humanidad es simplemente un agente, un fideicomisario de Dios.

Desde el momento del nacimiento hasta el instante de la muerte, todo el ciclo es un acto divino. La oración ritual que uno recita cuando muere una persona es un vívido recordatorio: "Sólo él da la vida y reparte la muerte; y a él deberéis regresar todos" (Corán, 10.56).

Por tanto, ante la ausencia de un axioma coránico sobre el cuerpo como propiedad, la intervención genética, incluida la clonación, parece bastante poco ética.

Sin embargo, en el lado práctico del asunto, los musulmanes son exhortados -como obligación ritual- a mantener el tesoro del cuerpo en'forma.. Si la clonación es una experiencia asexual -en el sentido de que se lleva a cabo en el marco de los lazos maritales legales, no se traspasan los límites genéticos extramaritales y la dona ción genética procede únicamente de los cónyuges- su prohibición debe ser juzgada según las normas éticas islámicas.

Por ejemplo, a diferencia de las restricciones católicas, el islam autoriza el aborto terapéutico en casos clínicos, es decir, de peligro in minente para la vida de la madre. ¿Puede ofrecer la manipulación genética una situación análoga? Sólo se nos ocurre una hipótesis posible: la intervención genética prenatal con fines correctivos, siempre que se demuestre que existe una justificación clínica. Nuestro razonamiento para hacer esta afirmación se basa en el paradigma del cuerpo como tesoro y en la consiguiente responsabilidad de su cuidado como obligación de todo musulmán, tanto mujer como hombre.

La arrogancia de la ciencia occidental nunca ha sido mayor que cuando ha cruzado la frontera de la clonación. ¿Representa la clonación la malevolencia de los rebeldes? ¿Es la autoperpetuación vengativa de aquellos que desafiarían a Dios? El cuerpo humano es propiedad de Dios, no del laboratorio del hombre. Abusar de la confianza de Dios sólo llevará a una catástrofe de la esencia humana.

Munawar Ahmad Anees, uno de los mejores expertos en ingeniería genética, es autor de Islam and biological futures. También es director de la publicación mensual Islámica Periódica

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de marzo de 1997