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El Gobierno frena el nombramiento del fiscal Poyatos tras las duras críticas de la oposición

El Gobierno frenó ayer el anunciado nombramiento de Luis Manuel Poyatos como fiscal jefe de la Audiencia Nacional. La ministra de Justicia, Margarita Mariscal, ni siquiera planteó la cuestión en el Consejo de Ministros. La víspera telefoneó al fiscal general del Estado, Juan Ortiz Úrculo, para advertirle que, en contra de lo previsto, el nombre de su candidato no iba a llegar al Consejo de ayer. El portavoz del Gobierno, Miguel Angel Rodríguez, reveló esta conversación. al concluir la reunión del Gabinete, pero no se pronunció cuando se le preguntó si la paralización se debe al polémico historial de Poyatos. Los partidos de la oposición dan por supuesto que sí, y se atribuyen el éxito de la marcha atrás.

El Gobierno no se atrevió ayer a dar el visto bueno a un nuevo nombramiento polémico, pero con ello dejó en entredicho a la ministra de Justicia, que sólo dos días antes había hecho una auténtica alabanza de Poyatos, así como al fiscal general Ortiz Úrculo, autor de la propuesta. La chispa la puso el jueves, la víspera del Consejo, la portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Rosa Aguilar, quien en sede parlamentaria lanzó durísimas acusaciones contra Poyatos, el candidato del fiscal general del Estado para cubrir la vacante creada en la Jefatura de la Fiscalía de la Audiencia tras la fulminante destitución de José Aranda. Tanto IU como el PSOE emplazaron al Gobierno a no ratificar este nombramiento.Aguilar levantó el jueves una auténtica polvareda al acusar a Poyatos de pertenecer a una "secta" vinculada a la extrema derecha. Su denuncia se unía a otras relativas a la trayectoria profesional de Poyatos en el franquista Tribunal de Orden Público (TOP), del que fue uno de sus fiscales "más duros", según la también diputada de lU Cristina Almeida, y a su intervención en la puesta en libertad del mafioso italiano Antonio Bardellino en 1984.

Fue después de estas críticas cuando, según se desprende de las declaraciones de Miguel Angel Rodríguez, la ministra de Justicia telefoneó al fiscal general del Estado para notificarle su decisión de no presentar el nombramiento al Consejo de Ministros de ayer. En el Gobierno no desmintieron que Mariscal de Gante consultase previamente esta decisión con el presidente del Ejecutivo, José María Aznar.Fiscal de "gran prestigio"

A la vista del escándalo suscitado -sobre Poyatos ahora llueven las descalificaciones-, el Gobierno aparentemente ha decidido suspender un nombramiento que ayer mismo se daba por hecho. Pero no se quiere admitir que sea una rectificación. La impresión en medios políticos es que el Ejecutivo, al presentar esta marcha atrás como una "paralización" en tanto el expediente de Poyatos no esté concluido, lo que busca es ganar tiempo; pero lo más probable es que Poyatos no sea nunca ratificado en el cargo. El Ejecutivo evitaría así el escándalo que hubiera supuesto ayer su negativa al nombramiento de Poyatos cuando hace tan sólo dos días la propia ministra de Justicia hacía una auténtica alabanza de su trayectoria profesional.

- Mariscal de Gante dijo que Poyatos es un fiscal de "gran prestigio" y se basó en que el Consejo Fiscal aprobara su candidatura por nueve votos contra dos. Incluso minmizó la actuación de Poyatos en el caso Bardellino. "Es el que menos intervención tuvo, si es que tuvo alguna".

El Ministerio de Justicia trataba ayer de quitar importancia a la "paralización", pero la rectificación era recibida con alivio por un amplio sector del ministerio fiscal y de la judicatura. Según fuentes del ministerio fiscal, no es la primera vez que un Gobierno no atiende una propuesta de nombramiento de un fiscal general del Estado, aunque nunca había sucedido para un cargo de la trascendencia del fiscal jefe de la Audiencia Nacional.

El anterior fiscal del Estado, Carlos Granados, propuso el pasado año el nombramiento de Juan José Barrenechea, miembro de la Asociación de Fiscales, para teniente fiscal del Tribunal Constitucional, también a propuesta del anterior Consejo Fiscal. Sin embargo, el Gobierno, entonces del PSOE, no llegó a aprobar el nombramiento. La Asociación de Fiscales -la presidía Juan Ortiz Úrculo- recurrió por entender que el Gabinete estaba "obligado" a aceptar la propuesta del fiscal general. Las mismas fuentes recuerdan que Úrculo sugirió entonces que Granados debía dimitir al no haber sido atendida su propuesta.

"Es una cuestión de espera", comentó anoche el fiscal general en Las Palmas cuando se le preguntó por el parón que ha sufrido la candidatura de Poyatos. "No me parece ni bien ni mal, sino que está pendiente de que se lleve al Consejo de Ministros, nada rnás", señaló Ürculo.

"Las obligaciones del fiscal general son hacer propuestas, y las del Gobierno decidir si las lleva a cabo o no", remató Úrculo.

Antes de que trascendiera la rectificación del Ejecutivo, Poyatos dijo que no pensaba hacer declaraciones hasta que su nombramiento saliera "en el BOE". Poyatos, se dirigió conduciendo su coche a la Fiscalía General, donde aguardó su frustrado nombramiento. A las dos de la tarde abandonó la sede en un coche con escoltas del anterior fiscal jefe, José Aranda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 1997

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