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El rebrote de odio étnico en Mostar pone en riesgo la paz

, El odio étnico no cede en Mostar. La inquina entre croatas y musulmanes, superior incluso al que les enfrenta con los serbios en otras zonas de Bosnia, amenaza de nuevo con hundir todo el proceso de paz labrado por EE UU en Dayton. Tras los gravísimos incidentes del lunes, en los que un musulmán resultó muerto, 18 civiles croatas fueron apaleados en la madrugada del martes en la carretera entre Sarajevo y Ploce, en las proximidades de Mostar. Un grupo de personas detuvieron a varios automóviles con matrícula croata, golpearon a sus viajeros e incendiaron los coches.

Un centenar de soldados de la OTAN, la mayoría pertenecientes al contingente español, patrullan desde las calles de Mostar, donde rige el toque de queda.

A pesar de esta medida, un numeroso grupo de croatas se manifestó frente a la sede del representante internacional para Bosnia-Herzegovina, Carl Bildt, profirieron insultos contra la comunidad internacional y los musulmanes. El número dos de Bildt, Michael Steiner, reconoció ayer que la situación es muy tensa y complicada. El jefe de la misión de1a Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, Robert Frowick, consideró que los acontecimientos en Mostar "son un intento de los elementos nacionalistas de impedir la reconciliación".

La frágil Federación croato-musulmana, una de las dos entidades en la que está dividida Bosnia-Herzegovina, es uno de los garantes del proceso de paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de febrero de 1997