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La Iglesia polaca logra la resistencia de los médicos contra el aborto

Son ya cuatro las provincias en Polonia en que las mujeres no pueden abortar a pesar de que el pasado 4 de enero entró en vigor una ley que permite interrumpir el embarazo por motivos personales o sociales. Bajo la presión de la Iglesia cientos de médicos de hospitales públicos de todo el país firmaron una declaración por la que se niegan a practicar la interrupción del embarazo. Las autoridades sanitarias temen que la acción se extienda a todo el país y a clínicas privadas.El hecho de que no sea más fácil abortar después del 4 de enero lo confirma también el precio que hay que pagar por la interrupción del embarazo en clínicas privadas que no ha bajado ni un ápice y se mantiene al nivel de 130,000 pesetas, o sea el doble del sueldo medio. Tal situación afecta sobre todo a las mujeres pobres cuya situación debía mejorar con la nueva ley que sustituyó a la anterior que prohibía el aborto.

El frente de rechazo está legalmente basado en el Código de la Ética Médica, un documento aprobado por el gremio médico hace cuatro años bajo la influencia católica. También es la Iglesia la que organiza ahora la acción del rechazo al aborto.

En la provincia de Katowice (sur de Polonia), una de las más pobladas del país, no hay ningún hospital público en que pueda practicarse el aborto después de que el obispo de esta diócesis, junto con la Asociación de Médicos Católicos, llamara a los ginecólogos a que "no aniquilaran la vida, concebida". Tampoco se practican los abortos en el oeste de Polonia en las provincias de Poznan y Gorzow, en el este -en la provincia de Suwalki-, así como en importantes ciudades provinciales como Gdansk, Rzeszow y Tarnow. En Varsovia el rechazo afecta ya a algunas maternidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 1997