Josefina Molina revive los grandes dramas que dibujó Blasco Ibáñez

Desde la producción sobre Santa Teresa protagonizada por Concha Velasco, en 1983, Josefina Molina (59 años) no se había embarcado en una serie de televisión. En este largo paréntesis, la directora andaluza ha dirigido teatro y varias películas (Esquilache, Lo más natural ). Ahora vuelve al ritmo televisivo con la miniserie para TVE Entre naranjos, con un guión suyo basado en la tormentosa historia de amor y política escrita por Vicente Blasco Ibáñez. Y en plenos preparativos del rodaje publica su novela Cuestión de azar, una historia intimista sobre la relación entre una madre y una hija.

Entre naranjos consta de tres capítulos de 90 minutos que Molina se ha planteado "como tres películas". El rodaje -en un fórmato de 16/9, destinado a las nuevas pantallas panorámicas, con sonido dolby estéreo- comenzará el 17 de febrero en Madrid y continuará en Valencia. Serán 15 semanas, con un máximo de ambientes naturales y un mínimo de plató, y mientras llega el momento de adentrarse en los campos de naranjos, la directora anda en Madrid revisando localizaciones y ensayando con los actores.El reparto incluye más de 60 personajes, sin contar la figuración. "Pero no moveremos grandes masas", dice. Ya están decididos los principales actores: Tony Cantó (el diputado Rafael Brull), Nina (la cantante de ópera que conquista al diputado) y Mercedes Sampietro (la madre de Brull). Y habrá más nombres de procedencia mediterránea, que comprendan la atmósfera de Blasco.

"La novela es muy rica en personajes. Son muy fuertes, con mucha entidad", explica la directora, -primera mujer titulada en la antigua Escuela Oficial de Cineque captó el poder comunicador del autor valenciano cuando leyó la novela. "Me interesó porque había una serie de cuestiones que la aproximaban al espectador de hoy. Es la historia de un diputado conservador con una cantante de ópera. Es un amor apasionado. Blasco es muy pasional, maneja mucho el erotismo".

El argumento de Entre naranjos, según su adaptadora, "plantea el eterno tema que subsiste en España. Por un lado, la parte recalcitrante que busca el orden, todo en su sitio; es la pasión por el dinero, por lo seguro, por la familia, por las instituciones. Por otro lado, la bohemia, la creatividad, la libertad, el salir fuera de las fronteras de la estrechez. Los dos protagonistas de Entre naranjos son de Alcira, pero uno ha vivido allí con su familia y la otra ha salido y le han pasado muchas cosas. Representan mundos distintos. Tienen la misma edad pero su experiencia ha sido muy diferente y entre ellos surge la chispa, se enamoran, y viven muchos avatares".

Escritos de cine

A Molina le gusta la estructura cinematográfica de los escritos de Blasco Ibáñez, autor de obras como Cañas y barro y La barraca, ambas llevadas a la televisión. "Blasco escribe mucho para el cine. Los conflictos que plantea están llenos de imágenes, y a su vez, es el autor español en quien más se ha fijado el cine: Los cuatro jinetes del apocalipsis, Sangre y arena..." De Entre naranjos se hizo una versión en Hollywood en los años veinte, titulada El torrente, con Greta Garbo como protagonista."Blasco tiene mucho sentido del humor y es muy cáustico, muy crítico. Describe a los personajes con pinceladas muy certeras", observa Josefina. "Entre naranjos tiene elementos de culebrón de lujo. Todas las novelas del XIX tienen algo de culebrón, contaban historias muy de la realidad: el amor, la libertad, la pasión por la tierra, por el dinero... Son cosas muy consistentes, aquí y en Sebastopol. Por eso Blasco tiene tanta fuerza cuando se trata de hacer imágenes, maneja arquetipos universales".

Otra cuestión es si, con estos elementos, podrá competir Entre naranjos con todo el alud de telecomedias españolas de éxito. "No sé. Lo que tengo claro es que parto del respeto al espectador. Cuento una historia para espectadores que son listos y que van a entender lo que les muestro. Esta historia es perfectamente comprensible. Todo lo que habla de amores apasionados, de conflictos políticos y de poder, de problemas sociales, se entiende muy bien hoy en día. Al igual que en La Regenta, en esta serie se busca hablar de nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestros escritores. Para que la televisión no sea sólo contar la historia americana o la vida de la familia de clase media americaría".

La directora se congratula de que la producción televisiva española viva un buen momento. "De hecho, nosotros estamos teniendo problemas para el reparto, porque hay tantos actores trabajando en comedias de situación que tienen muchos compromisos. Actualmente se rueda bastante, y eso está muy bien. Yo prefiero ver una comedia de situación española, por muy mala que sea, antes que una comedia de situación americana. Por lo menos cuentan cosas que me resultan más cercanas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de enero de 1997.

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