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CARTAS AL DIRECTOR

Goya: 'El naufragio'

Comentarios contradictorios sobre la fuente de inspiración de dicho óleo me hacen suponer que el artista, cuando pintó tan expresivo cuadro, conocía el naufragio del navío de guerra de Su Majestad Católica de 64 cañones San Pedro de Alcántara, sobre la costa de Peniche, reino de Portugal, la noche del 2 de febrero de1786. Dicho naufragio, el más famoso en su tiempo, significó la pérdida del más fabuloso tesoro que ha cruzado el Atlántico con destino a Cádiz procedente de Lima, por un valor de 7.589.355 pesos fuertes en oro y plata y 211.440 en cobre y otros efectos. Entre las 128 víctimas del desastre marítimo había un grupo de presos políticos indígenas asociados a la revuelta del inca Tupac-Amaru, cuyo hijo Fernando, también a bordo, se salvó.

Goya, posteriormente a los pintores Luis Paret Alcázar y al francés Jean Pillement, supo plasmar en tan reducida tela la desgarradora tragedia de los náufragos pugnando por salvar sus vidas escalando el acantilado por el único punto aún hoy posibe en la roca Niño da Papoa.

Todas las gacetas de Europa se hicieron eco de la pérdida de unos caudales que arruinó a muchísimos comerciantes, llenando los archivos de miles de documentos que convierten esté naufragio en el más documentado e ilustrado de la historia marítima. Los óleos de Pillement, realizados a partir de esbozos tomados en el propio sitio del naufragio; el rescate del tesoro, delineado por Luis Paret en su grabado La desgracia imprevista y la felicidad inesperada, tal vez ilustraron a Goya para, de forma tan expresiva, situar el ritual del naufragio sobre una roca que aún hoy, vista desde el mar, hace revivir tan sobrecogedor episodio.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de enero de 1997