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Cartas al director

Subnormales

Hace unos días escuché en televisión a un presidente de un club de fútbol de los llamados "grandes" que, con una enorme estupidez y grosería, decía que no se podían resolver los problemas futboleros, pues los que manejan el bendito jueguecito son subnormales y epilépticos. ¡No sabría explicar lo que sentí! De golpe experimenté asombro ante tanta brutalidad e ignorancia; el pobre ser tenía una pataleta que daba pena.Mi hija me preguntó que por qué para insultar a una persona la llaman subnormal. Le respondí que el pobre no entendía más que de hombres introduciendo un balón en un par de metros de red. La pequeña me dijo que era muy mayor para insultar a los niños. El día anterior mi hija estuvo contemplando un vídeo de Butterfly, y dos días antes, Tosca. Seguramente este "presidente" no tiene idea de quién fue Puccini. Me dolería mucho dar la impresión de que soy una sabihonda pedante; les aseguro que no es muy difícil enseñar a una criatura (cuya minusvalía no sea demasiado profunda). Yo siempre pienso que ése es mi deber y mi derecho.

En la lucha por la vida, viendo cómo un alcalde-presidente de un club de fútbol no duda en golpear a otro presidente , creo claramente que salimos ganando los padres de subnormales y epilépticos.-

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