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Más problema de formación que de información

La elevada incidencia de embarazos no deseados en mujeres jóvenes y adolescentes, que conlleva en muchos casos la interrupción voluntaria de la gestación, lío se debe tanto a una falta de información sobre los métodos anticonceptivos disponibles cuanto a un problema de formación, basado en la necesidad de explicar a las usuarias las particularidades de cada uno de esos métodos. Al menos ésa es la conclusión que se desprende del Manual básico de contracepción, presentado recientemente en Madrid por su principal responsable, Joaquín Calaf, jefe de la Unidad de Medicina Reproductiva del hospital de Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona.

Antimítos

Javier Martínez Salmeán, vicepresidente de la Sociedad Española de Contracepción, se refirió al libro durante su presentación como "el manual de los antimitos", y acerca de la importancia de un asesoramiento adecuado a las usuarias de anticonceptivos comentó que "no hay cosa más horrorosa que mandar a una mujer un método contraceptivo con el que ella de entrada no esté de acuerdo, eso es un auténtico fracaso". En su opinión, el papel del consejero anticonceptivo debe limitarse a informar y aconsejar, no a prescribir, interviniendo únicamente cuando la elección de un determinado método sea desaconsejable por una patología concreta. Calaf explicó, sin embargo, que las necesidades y deseos se acaban tipificando, lo que permite establecer un patrón genérico a partir del cual cada usuaria establece sus necesidades particulares. Así, según el coordinador del manual, en la adolescencia, dado que las relaciones son irregulares, lo más aconsejable es la protección de barrera (el preservativo), haciéndose necesario, para que resulte efectivo, enseñar en las escuelas su uso y colocación; en la tercera década de vida y hasta el primer o segundo embarazo, cuando las parejas son más estables y por ello las relaciones más frecuentes, lo más adecuado es la píldora; hasta la menopausia, la elección de uno u otro método responde a necesidades individuales, aunque, dependiendo de riesgos patológicos concretos, se aconseja el dispositivo intrauterino (DIU), y en el periodo perimenopáusico, debido a que el DIU es un mal aliado de los trastornos menstruales, lo recomendable es volver a la anticoncepción oral o, cuando no hay expectativas de tener descendencia, inclinarse por los llamados métodos irreversibles. Pese a que la anticoncepción oral es la más efectiva, en España sólo un 14% de mujeres la eligen, mientras que en Europa son entre el 30% y el 35%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 1996