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13 gendarmes belgas, denunciados por 29 asesinatos en una oleada de asaltos en los años ochenta

, Trece gendarmes o antiguos gendarmes, incluidos un general y tres coroneles, fueron denunciados ayer por la acusación particular como inductores o integrantes de la llamada banda de los asesinos del Brabante, que causó la muerte a 29 personas en una serie de sangrientos atracos a grandes superficies entre 1982 y 1985. La acusación da cuerpo a la tesis de que esas matanzas fueron una maniobra de desestabilización de la extrema derecha belga para provocar un golpe de Estado.

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Dos de los abogados que defienden varias acusaciones particulares, Xavier Magnée y Michel Graindorge, difundieron un comunicado a través de la agencia oficial belga en el que citan por su nombre a esos miembros de la gendarmería, como el general Beaurire y los coroneles Mayerus, Fastrez y Lhost. La lista se completa con nueve gendarmes "y otros que por el momento" no nombran. Todos ellos tienen "o cosas que decir o cosas que confesar", afirman los abogados.Para la acusación particular, las investigaciones sobre este caso ponen en evidencia que "gendarmes, suboficiales, oficiales y oficiales superiores de la gendarmería asignados al Estado Mayor( ... ) han desarrollado durante años, al menos entre 1975 y 1985 y más allá, una ideología, comportamientos y prácticas de extrema derecha. ( ... ) Apoyados por elementos fascistas en la gendarmería y en parte en el Estado Mayor, han permitido la ejecución de un plan de desestabilización política a través de atentados mortales que han costado la vida de al menos 29 personas sin contar los suicidios, las complicidades calculadas y las ramificaciones evidentes".

En la actualidad, 10 personas están acusadas de haber participado en esta ola de atracos a superficies comerciales que sacudió el país entre septiembre de 1982 y noviembre de 1985. La crisis provocada por las matanzas, siempre en la provincia de Brabante, en el corazón de Bélgica, provocó tal tensión política que el desaparecido rey Balduino llegó a plantearse la formación de un Gobierno de salvación nacional por encima de los partidos políticos.

Un escándalo por mes

La declaración de estos abogados añade una gota más de crispación a un país sacudido cada mes por un escándalo distinto. La asamblea de la Comunidad francesa decidió anoche aplicar al ministro federal Jeán-Pierre Grafé el mismo trato otorgado la víspera por el Parlamento al viceprimer ministro, Elio di Rupo: que el Tribunal Supremo amplíe las investigaciones y les pueda tomar declaración antes de que ambas Cámaras adopten una decisión definitiva sobre su procesamiento o no por las acusaciones lanzadas contra ellos por un joven que afirma haber mantenido relaciones sexuales con ellos cuando tenía 15 años.Tres magistrados del Tribunal Supremo tomaron una primera declaración al acusador de los dos políticos, el joven de 22 años Oliver Trusgnach. La madre del joven aseguró ayer que éste se plantea levantar las acusaciones contra Di Rupo y Grafé, según la televisión privada RTL. El juez decretó la libertad bajo fianza de Oliver por 200.000 francos belgas (800.000 pesetas). La decisión fue recurrida por el fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de noviembre de 1996

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  • Sospechas de que los crímenes, cometidos entre 1982 y 1985, fueron una trama de ultraderecha