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PREMIOS PRINCIPE DE ASTURIAS

Llamamiento de los premiados en defensa del humanismo

La mayoría de los galardonados ayer con los premios Príncipe de Asturias aludieron, bien en sus discursos, bien en declaraciones posteriores a la ceremonia, a la importancia del humanismo como eje de los futuros avances en los campos de las letras, las artes y las ciencias.Así, Francisco Umbral, premiado con el Príncipe de Asturias de las Letras, definió en su discurso la cultura como "ese saber del hombre sobre el hombre" que puede salvar al mundo. "Vamos a la barbarie, la ministra española clama en Humanidades, pero el niño sencillo ( ... ) no frecuenta las Ciencias ni la paciente Historia", añadió. El filósofo Julián Marías, premio de Comunicación y Humanidades, también advirtió que el abandono de los estudios de Humanidades sólo puede conducir a "un primitivismo inquietante, una invitación a la prehistoria".

Umbral, que causó unos breves instantes de confusión al equivocar el lugar desde el que debía empezar su discurso, se refirió a todos sus compañeros de galardón. Calificó al filósofo Javier Marías de "viejo maestro" y aseguró que escribe "en europeo" gracias a Indro Montanelli, el periodista italiano que compartió con Marías el premio de Comunicación y Humanidades. Del historiador británico John Elliott, premio de Ciencias Sociales, Umbral aseguró que "ha explicado a Europa el hombre colectivo", y describió al cardiólogo Valentín Fuster, premio de Investigación Científica y Técnica, como "el árbol de la ciencia, el pecado profundo que rompió con los dioses". Sobre Adolfo Suárez -premio de la Concordia- dijo que "trajo a España dimensiones, libertades del hombre y porvenires".

Presencia de la Reina

Todos los citados, además de Helmut Kohl, recogieron personalmente sus galardones. Cecilia Rodrigo y Juan Antonio Samaranch representaron al compositor musical Joaquín Rodrigo y al atleta Carl Lewis, respectivamente, en el escenario del teatro Campoamor. A la ceremonia asistió, desde un palco, la reina doña Sofía.

Para las ocho personalidades citadas fueron los galardones que cada año concede la Fundación Príncipe de Asturias, constituida en 1980 para estrechar los vínculos entre el heredero de la Corona española y el Principado de Asturias, cuyo título ostenta y cuyo origen se remonta al año 1388. Cinco millones de pesetas, un diploma y una escultura de Joan Miró de ocho kilos de peso es la dotación de estos premios, cuyo principal atributo reside sin embargo en el prestigio que han consolidado en tres lustros.

Antes de acudir a la ceremonia, don Felipe recibió a los escolares premiados en el II Concurso de Pintura y Redacción de la Fundación Oso, y tuvo que consolar a una pequeña, de cinco años, asustada por los flashes de los fotógrafos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de noviembre de 1996