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FÚTBOL SEGUNDA DIVISIÓN

El Leganés pierde la figura

El desordenado equipo de Duque empata ante el Villarreal

Mantener la figura no es tarea fácil. Y el Leganés, ayer, no supo mantenerla. El fútbol alegre de otros días cayó sepultado bajo las rigideces que imponen las pizarras y el rigor de un rival mejor asentado. El baile de peones que Sánchez Duque acompasó entre líneas no dejó hueco para la espontaneidad y el Villarreal, mucho más pulcro, supo arrancar un punto del municipal. El Leganés ofreció un perfil feúcho y en algunos momentos, caótico. En un partido escaso de fútbol, los de Subirats se mostraron más sólidos. Y mucho más peligrosos.La primera parte fue víctima de un misterioso pacto que parece prosperar en gran parte de los campos de fútbol hoy en día. Consiste en que los equipos saltan al campo con una misión específica: aguantar. El único fin es impedir que te marquen, y controlar el balón dando toquecitos para que luego la estadística sonría certificando un porcentaje de posesión de balón superior al del contrario. Hoy, los equipos saltan al terreno de juego a no se sabe qué y no se sabe cuánto tiempo puede durar el llamado fútbol de contención. Hay veces que el paripé se extiende a lo largo de un cuarto de hora. Ayer, se devoró los primeros 45 minutos, condenando al aburrimiento a los escasos aficionados que aún acuden a los campos de fútbol a pesar de la multioferta televisiva.

Y de repente, como por arte de magia, los técnicos decidieron que había que empezar a jugar. Fue en el minuto 46, es decir, al comenzar la segunda parte. Hubo quórum en que ya se había contenido lo suficiente y se pasó a la acción, es decir, se empezó a jugar al fútbol. ¿No podían haber empezado antes?

Los resultados no tardaron en llegar. A los cinco minutos de iniciarse la segunda mitad, Javi Sanchís enganchaba un balón al borde del área, disparaba y a Unánua se le escurría el balón entre los guantes: mazazo para los pepineros. El Lega, que hasta ese momento ofrecía una aspecto bastante caótico, no parecía estar preparado para contestar. Pero contestó. Alzó la voz el único que podía iluminar el juego con un destello, el nuevo héroe de la afición pepinera, Moisés: controlando un balón dentro del área, sacó un pase letal en dirección a Vidal que el defensor Pascual interceptaba con mala fortuna, empujando el balón al fondo de las mallas.

Los últimos 20 minutos ofrecieron un partido totalmente abierto en el que cualquiera de los dos equipos parecía capaz de marcar. El Villarreal, no obstante, se mostró mucho más. peligroso en todo momento. Salillas, una auténtica amenaza y los correosos Angulo y Alexandre, se encargaron de sembrar desasosiego en las gradas del municipal. Al final, la cosa acabó en empate, un buen resultado para el desfigurado conjunto de Sánchez Duque.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de octubre de 1996