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Cuatro muertos y seis heridos en el incendio que destruyó una discoteca en Valladolid

Cuatro personas murieron y otras seis resultaron heridas en el incendio desatado ayer, a las 6. 15 de la mañana, en la discoteca Siete Siete, de Valladolid, cuando los últimos clientes abandonaban el local, que ya había cerrado, y los empleados hacían caja y recogían las copas vacías. Entre los fallecidos se encuentran dos mujeres, una de ellas empleada de la sala de fiestas, y dos bomberos, que se vieron sorprendidos por una lengua de fuego cuando buscaban víctimas. La discoteca cumplía los requisitos de seguridad, según las autoridades. Las causas del siniestro no se han determinado, aunque varios testigos afirmaron que el fuego se debió a una colilla o un papel encendido debajo de unos sillones.

Varios clientes de la discoteca aseguraron que pudieron salir del local, que se había quedado a oscuras, gracias a que funcionaron perfectamente las luces de emergencia. El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, manifestó que, de no haber contado con sistemas de seguridad, "el suceso podría haber tenido consecuencias mucho más funestas".La sala Siete Siete es un amplio sótano que desde hace 25 años funciona como discoteca en el número 34 del paseo del Renacimiento, a pocos metros de la ribera del Pisuerga. A las 6.15, los camareros recogían las copas vacías y el propietario invitaba a los últimos clientes rezagados a abandonar la discoteca. El personal hacía caja o llenaba las cámaras frigoríficas.

De pronto, junto a unos sillones del fondo de la discoteca se desató un gran fuego que no se pudo apagar en los primeros momentos con los extintores de emergencia. En la sala apenas quedaba una quincena de personas, que se dirigieron rápidamente hacia la salida. Pero el humo sorprendió a Lucía Escudero Martín, la empleada del guardarropa, y a María del Carmen Velasco González, de 36 años. Ambas fallecieron.

Según una vecina del edificio en el que se encuentra la discoteca, todo fue "una pesadilla horrible". "Las llamas eran gigantescas y el humo nos impedía respirar", añadió. Al lugar del suceso llegaron los bomberos con cinco camiones, tres motobombas y dos escalas. También se incorporaron a la operación los miembros de Protección Civil y Cruz Roja, Policía Municipal y el Cuerpo Nacional de Policía.

El aviso de que las víctimas podrían ser muchas más hizo que los bomberos entraran de inmediato en la sala, que en esos momentos registraba altísimas temperaturas por la combustión de maderas, plásticos y moquetas.

La muerte del bombero Juan Carlos Matarranz, de 34 años, y el sargento del cuerpo José Luis Vidal, de 39, se produjo, según fuentes del Ayuntamiento, "cuando una lengua de fuego se tragó a los dos funcionarios, que se vieron sorprendidos por un proceso de aspiración que las llamas ocasionan en sucesos de estas características".

Otro compañero que les acompañaba cuando buscaban víctimas salvó la vida "gracias a la ayuda de otro bombero, que le agarró y pudo sacarlo hacia afuera", relató el alcalde de Valladolid. No obstante, el fuego le afectó en el cuello, la oreja y la mano izquierda. Al mediodía pasó al Pabellón de cirugía plástica del hospital Pío del Río Ortega.

El herido más grave de los seis que ocasionó el incendio es un cliente, Rafael Barca, de 27 años, al que el fuego alcanzó en el 50% del cuerpo. Fue trasladado a la unidad de grandes quemados de Getafe (Madrid). Los cuatro heridos restantes, entre los que se encuentra otro bombero, sufren quemaduras leves e intoxicación por monóxido de carbono.

Desalojo de los vecinos

Los 44 vecinos del edificio en el que se encuentra la discoteca fueron desalojados inmediatamente por Protección Civil, debido al peligro de inhalación de humo y por su propia seguridad, ante la duda de si el fuego había afectado a la estructura del edificio.Según el alcalde, tras la inspección técnica de los responsables municipales se determinó que "las normas de seguridad con que contaba el establecimiento impidió males mayores, tanto en la estructura del inmueble como en cuanto a víctimas". Además de la destrucción de la discoteca, las dos casas más próximas, que se encuentran sobre la sala de fiestas, resultaron seriamente afectadas.

Los cuerpos de los cuatro fallecidos fueron llevados al Instituto Anatómico Forense, en donde se les realizó la autopsia. A última hora de ayer, miles de vallisoletanos acudieron a la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento con los restos mortales de los dos bomberos fallecidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de octubre de 1996

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