Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TRIBUNA

El auricular hizo crac

Por fin una etapa totalmente tranquila. Y con buen tiempo también. Así que muy bien. La carrera ha ido bloqueada por la Gewiss. Ha habido unos cuantos ataques espontáneos, pero se veía que nada. En cuanto se aceleraba un poco delante se les cogía. La Gewiss llevaba muy bien a Minali, sabían que estaba fuerte y decidieron jugársela en la última oportunidad de los sprinters antes de la contrarreloj.En el equipo Banesto cada día llevamos uno el transmisor para comunicarnos con Eusebio. Ayer me tocó a mí y la verdad es que es una buena cosa. Bueno, lo fue hasta que hizo crac. Me duró hasta 40 kilómetros de la meta. Justo fue decirme Eusebio que Checa había ganado la carrera de 500 en Montmeló y estropearse el aparato. Pero antes había sido de utilidad. Por ejemplo, cuando pinchó Jiménez. En ese momento íbamos todos delante y comentamos la situación con Eusebio, que viendo que iba todo tranquilo decidió que no bajara nadie a ayudarle a empalmar. Si no hubiéramos tenido transmisor, alguno habría hecho el esfuerzo de esperarle.Hubo un poco de tensión en un momento en que Miguel se adelantó en el pelotón para decirle a las motos de televisión que se fueran para adelante. Cuando las motos van muy pegadas, siempre hay alguno que coge su estela y marcha rápido, forzando a los que le siguen a enfilarse y a pasarlas canutas moviendo el 11 para que no se rompa el pelotón. Eso se nota sobre todo los días con un poco de viento de cara: siempre algún cómodo se pone a rebufo y va bien cómodo protegido del viento; pero los de atrás, no tanto. No me quejo de que haya motos -ellos tienen que hacer su trabajo-, pero iríamos todos mejor si no se pegaran tanto.

Hoy cogeremos el AVE en nuestro día de descanso y nos iremos a Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de septiembre de 1996