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Tribuna:

En la primera velocidad

La nueva temporada se abre al rebufo de los mayores éxitos del balonmano español.Maastricht. El balonmano cumple con los criterios de convergencia europea y, a pesar de ello, no acaba de consolidarse en el panorama deportivo español. El producto interior (resultados deportivos) es excelente, la inflación ha sido negativa (presupuestos y sueldos congelados), la deuda y el déficit público disminuyen (control presupuestario de los clubes e inminente fondo de garantía salarial) y, sin embargo, no se alcanza el desarrollo deseado. ¿Será que Maastricht no es la panacea?

Pacto anti-Bosman. La aplicación del decreto Bosman ha resultado el último capítulo del conflicto permanente que vive el balonmano, fruto de su propia indefinición jurídica. La federación, los clubes y los jugadores han soslayado el problema mediante la fórmula salomónica del 2 + 2. Dos jugadores extracomunitarios (de entre tres posibles) junto a dos comunitarios es la solución aceptada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de septiembre de 1996

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