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GIJÓN

Esperar al sexto para emocionarse

Había cuatro orejas cortadas en El Bibio sin que eso fuera síntoma de haber visto buen toreo. Hasta el final hubo que esperar para dar sentido a tanto alboroto. Nada más salir, al sexto se le notaron las ganas de embestir. Rivera capote en mano, le enjaretó dos largas cambiadas de rodillas, luego tres verónicas a pies juntos cadenciosas con la rebolera de remate, que hizo estallar los olés más emocionantes de la feria. Se va a los medios con los pies juntos, citando de frente a un toro que iba con la codicia del bravo, tanta que desbordó al torero. Allí se había terminado la emoción. Demasiada casta, demasiado pase valeroso pero desbordado. Litri vino con las ganas de siempre y en el segundo con el público a su favor cuidó al toro que se caía por los suelos. El segundo se partió un pitón y en mitad de un reguero de sangre Jesulín se echó a este santo público encima al intentar torearlo. Suerte para él que en el segundo, repetidor con un puyazo justo, anduvo inteligente y templadísimo.

Valdefresno / Litri, Jesulín, Rivera

Toros de Valdefresno, flojos, sosos, manejables. 2º inutilizado durante la lidia. 5º, noble. 6º, bravo. Litri: silencio y dos orejas. Jesulín: silencio; dos orejas. Rivera Ordóñez: silencio; dos orejas.Plaza de El Bibio 13 de agosto. Cuarta de feria. Casi lleno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de agosto de 1996