La cantante Martirio viste la copla de jazz

Martirio se pasea ahora toda elegante por los vericuetos del jazz en compañía del pianista Chano Domínguez, con Javier Colina al contrabajo y Guillermo McGill a la batería. Temas emblemáticos del cancionero español como El toro y la luna, No te mires en e río, Ojos verdes, Tatuaje o Torre de arena adquieren suavemente tonalidades de blues, y Maribel Quiñones (Martirio, sin su peineta pero con sus misteriosas gafas negras) demuestra a quienes la escuchan que "realmente no hay diferencia entre Billie Holliday y Marifé de Triana". Es entonces cuando Sevilla se funde con Harlem.En estos tiempos de mestizaje musical, en los que Celia Cruz y Tito Puente salsean a los Beatles, Maribel Quiñones jazzea sin pudor a Rafael de León o Miguel de Molina. Y por qué no, si como dice ella, hablando de experimentos instrumentales, la tonadilla "se ha metido" por rock, rap o rumba. Martirio investiga, exterioriza sus gustos y su peineta interior aparece con pasaporte internacional.
Interpreta carnal lo que se llama "copias con guión" y desgrana con amor y voz templada historias de desamor y desgarros pasionales. Mientras se prepara para salir al ruedo discográfico su álbum jazzístico-tonadillero, Martirio canta por la noche para los madrileños.
Martirio actúa hoy en el café Central (plaza del Ángel, 10). Metro Sol. 22 horas. 1.500 pesetas.


























































