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La fiscalía portuguesa investiga los "viajes fantasma" de diputados

La Procuraduría General de la República (Fiscalía) y el Tribunal de Cuentas investigarán todos los viajes y dietas de los parlamentarios portugueses entre 1980 y 1991, después de que fuesen detectadas graves irregularidades contables en el uso de los fondos públicos que dispensaba la Asamblea de la República. El escándalo de los "viajes fantasma" amenaza con involucrar a diputados de las dos principales fuerzas parlamentarias -el conservador Partido Socialdemócrata y el Partido Socialista- por "inventar" viajes cuyos gastos iban a parar a sus cuentas corrientes.

Las irregularidades detectadas solían realizarse de acuerdo con las agencias de viajes que utilizaba la Asamblea para los desplazamientos oficiales de los diputados. Algunos de ellos cambiaban la tarifa de primera clase o ejecutiva por la de turista para pagar sus gastos personales o comprar el billete de su acompañante. Otros incluso "inventaban" viajes que las agencias cobraban a las arcas públicas y acababan en sus cuentas corrientes. La estafa puede alcanzar cientos de millones de escudos.La inicial diligencia de esta investigación contrasta con la pasividad demostrada por esas instituciones en el pasado, puesto que ya tuvieron conocimiento de algunas de estas graves irregularidades en 1989. El Tribunal de Cuentas elaboró ese año un informe confidencial sobre las irregularidades detectadas en los viajes oficiales de los diputados que, según el semanario Expresso, fueron conocidas por el entonces primer ministro, el socialdemócrata Aníbal Cavaco Silva, y por el presidente de la Asamblea de la República.

Esas investigaciones revelaron que existían claras "diferencias entre el precio facturado por las agencias de viajes y el que constaba en el referido billete de pasaje revertiendo la diferencia en gastos de hotel, etcétera". El informe confidencial detallaba situaciones concretas calificadas de "muy graves" que se habían llevado a cabo con la participación de las agencias de viajes y la colaboración de algunos funcionarios de la propia Asamblea de la República. El informe indica que algunas de las agencias llegaron a "duplicar las facturas de los viajes de los diputados, es decir, a cobrar al Parlamento dos veces el mismo desplazamiento".

Caso cerrado

Las irregularidades detectadas en aquellas fechas debieron haber provocado una inmediata reacción de los investigadores, pero el caso fue cerrado sin mayores consecuencias. Los informes elaborados entonces demostraban que un funcionario de la Asamblea se lucraba, mediante el cambio de divisas a los diputados, que se abonaron dietas por estar de viaje a un parlamentario que, a la vez, cobraba dinero por asistir a un pleno y que se pagaron viajes entre Madeira y Azores vía Acapulco. Las investigaciones han llegado a detectar viajes de un diputado por toda América Latina en un tiempo que le impediría, casi en tiempo real, realizar las 17 escalas previstas en su billete.El control de esos gastos a partir de 1991 ha logrado normalizar el caos detectado en la década anterior, pero el escándalo ha resurgido tras la reciente condena a tres años de inhabilitación para cargos públicos y cárcel, si no devuelve el dinero estafado al Estado, contra el socialdemócrata Antonio Coimbra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de julio de 1996

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