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POP

Danza visible bate récords de supervivencia con sonido tropical y once discos

"Te haré sudar, vas a sudar" es la primera frase que se oye en el último disco (el 11º) de Danza Invisible, y eso es lo que pretende hacer esta noche con el público de La Riviera que ayer había vendido buena parte del aforo-, aunque quitándole la connotación sexual que el término sudar adquiere según avanza la canción. Posiblemente sea Danza Invisible el único grupo que subsiste con reconocido éxito de los que nacieron en el resto del Estado cuando en Madrid comenzaba el declive de los grupos de la movida. Tras 15 años, sus miembros miran al Caribe.

"Achacamos nuestro éxito ininterrumpido a las excelentes relaciones personales entre los que formamos Danza", afirma su líder, Javier Ojeda. Con él como voz principal al frente, Danza Invisible comenzó su andadura en Málaga hace casi una quincena de años. "Si no nos lleváramos tan bien, no tendría sentido seguir. No somos masoquistas. Por otro lado, vivir en una ciudad pequeña como Málaga evita la disgregación entre nosotros", asegura Ojeda.Unos inicios en los que parecía que mimetizaban los sonidos de los grupos pop británicos de la primera mitad de los ochenta les transformaron poco a poco en un grupo que miraba a otras islas, las del Caribe, para confeccionar un sonido mucho más lúdico, divertido y bailable. "Nos parece una evolución de lo más lógica", se justifican, "entra dentro de la evolución de nuestros gustos personales y los de nuestros amigos, a quien también les cambian".

"Con el tiempo y los años nos tira más el baile'. Cuando empiezas en la música sólo te gusta una cosa, pero luego descubres que hay otras que también están muy bien y ahora a nosotros nos encanta poder introducir reggae, calypso, salsa, toques africanos, rap, ragga muffin'...", asevera el cantante.

Por ahora se llama el último disco de los malagueños, del que hoy interpretarán, entre mezcladas con nuevas versiones de sus éxitos más conocidos, media docena de canciones. Un disco con un sonido mucho más tropical aun que los anteriores. "Tenemos un batería de Barbados, en los coros nos ayudan venezolanos y colombianos, hemos grabado en Londres con Snowboy, así que es muy lógico que éste sea el más tropical de nuestros discos", dice Javier. Con el eclecticismo musical por bandera ("en el minicasete llevo ahora Pupi Campos y su Orquesta, un sonero cubano de los cincuenta; Queen Latifah, Quincy Jones y Las Hijas del Sol", apunta Javier Ojeda) y con un alto nivel de autoexigencia Danza Invisible están más motivados que nunca.

De teloneros oficiará Tzaboo, un grupo poco conocido, con hip-hop, rap y dance a la española de lo más gratificante.

Danza Invisible + Zaboo actúan esta noche en La Riviera (paseo bajo de la Virgen del Puerto, s/n; metro Puerta del Ángel), a las 21.00. 1.300 peseta, venta anticipada en Madrid Rock y FNAC, y 1.500 en taquilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de julio de 1996

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