México combatirá la insurgencia en Guerrero con un plan de desarrollo
El Gobierno de México trata de desactivar la tensión en el Estado de Guerrero, al sur del país. La incertidumbre sobre las razones que hay detrás de la irrupción el pasado viernes del Ejército Popular Revolucionario (un misterioso grupo que combina el discurso populista con rasgos policiaco-militares) han forzado al Ejecutivo a diseñar urgentemente un plan de desarrollo para paliar los graves índices de pobreza en la región y, al mismo tiempo, tratar de desactivar las reivindicaciones sociales de los insurgentes.La Administración del presidente Ernesto Zedillo pretende estimular la producción de Guerrero con un programa de créditos que fomenten la inversión y el empleo; activar un plan de salud y nutrición en las zonas más deprimidas y destinar recursos para ampliar los servicios de agua, electricidad y drenaje.
De momento, la guerrilla ha ignorado las iniciativas del Gobierno y ayer emitió un supuesto comunicado en el que declara que "es inminente un choque armado" con el Ejército mexicano. Por su parte, el Ejército ha reforzado su presencia en la región con el objetivo de capturar a los rebeldes.


























































