Entrevista:JOSÉ LUIS MATILLAESCRITOR

"El problema es la doble vida a la que Madrid obliga"

A José Luis Matilla le invitaron hace poco a un coloquio sobre la literatura en pañales, creyendo que era un integrante de lo que él llama la "generación del chupete". Tuvo que disculpar su asistencia, pues, con 43 años, hace mucho que dejó el biberón. Aunque él también es un recién llegado a la novela -escribió la primera, El cuarto árbol, en 1994-, ya que durante muchos años se ha dedicado a la poesía. Ahora acaba de salir su segunda novela, Sol y sombra, un retrato irónico de la sociedad española de la transición a través de un maletilla que quiere debutar en Las Ventas y de los personajes que frecuentan los ambientes taurinos de la capital.Pregunta. ¿Es difícil iniciarse en la novela a los cuarenta?

R. Las editoriales buscan ahora la generación del chupete. Sacan a jóvenes que jamás han escrito, se les dedican páginas y páginas, y así la editorial tiene vendida la edición casi antes de escribir el libro. Pero cualquier día volverá la moda de los novelistas cuarentones...

P. ¿Por qué se fijó en los

R. Buscaba los tipos sociales más característicos de la España tradicional de los años ochenta. El gremio que mejor lo representaba era el taurino. Basan su parafernalia en el nacionalismo, son los más patrioteros, los que más huevos tienen... y a ellos quise contraponer los progres que venían empujando para hacerse con el poder. Los dos lados eran igualmente esperpénticos.

P. Y si tuviera que hacer una segunda parte en la actualidad, ¿qué personajes representaría?

R. Estoy en ello, se llama la Ley del bolero. Es sobre un tipo normal que tiene una doble vida. Se siente solo y por la noche practica el baile de salón con señoras mayores. El problema es la esquizofrenia que produce la doble vida a mucha gente en ciudades como Madrid.

P. ¿Qué le pide a la fiesta de los toros?

R. Que sea verdad. Cuando la mentira se introduce en las cosas, no queda nada y puede hacer, de una persona encantada una desengañada, de un taurino un antitaurino. Se está limando la fuerza bruta de los toros y se hace un toreo de salón para imbéciles como Jesulín de Ubrique, que se permite estar relajado ante una cosa tan importante como jugarse la vida. Me empieza a producir repulsión lo taurino.

P. ¿En Las Ventas son más interesantes los tendidos que la arena?

R. Las Ventas es una de las pocas plazas donde alguna vez se puede ir a los toros. De los tendidos, me interesa el del siete: por ellos no se afeitan los toros aún en Las Ventas. Pero en sus tendidos se ven ahora gentes que van por moda y dentro de cinco años irán al golf en masa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de junio de 1996.