DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ALEJEN...
Los niños vénetos no podrán entrar en las iglesias para que no den la tabarra con sus llantos o carreras. El semanario Gente Véneta, que dirige el padre Fausto Bonini, se pregunta, con profunda reflexión, si es lícito que participen en la misa los pequeños más indisciplinados, y titula la encuesta Angelitos o diablillos. "Cuando tendrían que estar callados, parecen asaltados por algún satanás y no hay manera de hacerles estar tranquilos", escribe piadosamente el semanario religioso. Algunos párrocos, sabedores quizá de que o se cultiva la cantera o no hay forma de ganar clientela, muestran su desacuerdo con la medida y se habla de grupo de animadores y niñeras que actúen mientras la familia reza, aunque no tan unida, para permanecer unida. Todo sea por buscar alternativas al parece que trasnochado "Dejad que los niños se acerquen a mí". La disyuntiva en el Véneto se plantea entre la actuación del comando diversivo que no deje penetrar al chiquillo más allá del atrio o el crío con bozal, reducido y amordazado, atado al banco con la correa del bolso de mamá. Esta última alternativa permitiría, además, que pudiera impregnarse de la doctrina sin hacer comentarios y contribuiría al anteriormente citado cultivo de la cantera.-


























































